Los diputados sindicalistas del bloque de Unión por la Patria se reunirán la próxima semana con el objetivo de unificar los proyectos laborales que fueron presentados en los últimos meses y dar forma a una suerte de contrarreforma frente a la que impulsa el gobierno de Javier Milei. Mientras el oficialismo promueve la extensión de la jornada laboral a 12 horas, desde UP sostienen iniciativas orientadas a reducir el tiempo de trabajo, un debate que había ganado fuerza antes de la llegada de Milei a la Casa Rosada. También hay proyectos que abordan temas como el trabajo en plataformas, el uso de inteligencia artificial, la ampliación de licencias parentales, la protección frente al despido sin causa, el derecho a la desconexión digital y la participación de los trabajadores en las ganancias empresariales. Todo en dirección opuesta a la agenda que defienden el Presidente y sus aliados. “Ellos quieren volver al pre-peronismo, a la Década Infame, y nosotros queremos discutir esto”, planteó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, quien renovará su banca en diciembre.
Algunos de esos proyectos todavía conservan estado parlamentario, aunque fueron archivados en la Comisión de Legislación del Trabajo, presidida por el radical Martín Tetaz. Otros son más recientes y buscan responder directamente al avance del oficialismo en su intento por flexibilizar las leyes laborales. En conjunto, conforman un cuerpo normativo actualizado a los tiempos modernos, pero con una mirada enfocada en mejorar las condiciones de los trabajadores. Los diputados Hugo Yasky, Sergio Palazzo, Vanesa Siley, Mario “Paco” Manrique, Pablo Carro y el electo Hugo Moyano preparan una presentación conjunta para reabrir el debate sobre el futuro del empleo en Argentina, donde los conceptos de “salarios dinámicos” y la eliminación de las paritarias nacionales por gremio parecen ganar terreno.
Uno de los ejes centrales será el proyecto que regula el trabajo en plataformas digitales, considerado una de las formas más extendidas de precarización actual, sobre todo entre los jóvenes. La propuesta busca eliminar la ficción del “autónomo independiente” e incorporar al sistema laboral formal a repartidores y choferes de aplicaciones que hoy están totalmente desprotegidos. En países como España, por ejemplo, desde 2021 rige una ley que presume la relación laboral entre las plataformas y sus trabajadores, considerándolos empleados y no autónomos. Entre los puntos retomados por el proyecto impulsado por Yasky se incluye la transparencia de los algoritmos que definen la asignación de tareas dentro de las apps.
“Nosotros tenemos que hablar de nuestra propia reforma laboral: modernizadora, progresiva, de ampliación de derechos”, sostuvo Vanesa Siley en declaraciones a Radio Gráfica. Según explicó, si la pérdida de derechos trajera mejoras en el empleo, eso ya habría ocurrido durante los gobiernos de Carlos Menem, Mauricio Macri o en los primeros años de Milei, pero los resultados fueron exactamente los contrarios. “Lo que plantean ellos es quita de derechos, lisa y llanamente. No es una reforma laboral. Nosotros sí tenemos una reforma laboral y no le mentimos a la gente, no le decimos que las leyes le van a dar trabajo. Porque lo que le va a dar trabajo a la gente es otro modelo económico”, agregó la diputada, también secretaria general del gremio judicial.
Sin embargo, dentro del bloque de Unión por la Patria persisten las dudas sobre la postura que adoptarán los diputados que responden a los gobernadores, especialmente aquellos que ya mostraron gestos de cercanía con la Casa de Gobierno. En esa línea, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, manifestó su apoyo a una supuesta “modernización” de la legislación laboral. Los legisladores que le responden integran el bloque Independencia, mientras que los que responden a los mandatarios Gerardo Zamora, Raúl Jalil y Sergio Ziliotto —también presentes en la reunión con Milei— permanecen en UP. A su vez, otros dirigentes peronistas, como el salteño Gustavo Sáenz y el cordobés Martín Llaryora, adelantaron que podrían acompañar los cambios si no afectan a los trabajadores ya empleados.
La situación también se replica dentro de la CGT, donde el nuevo triunvirato de conducción —integrado por dirigentes sin gran peso propio— despertó recelos en algunos sectores del peronismo. No obstante, sus primeras definiciones fueron firmes. “No vamos a aceptar ninguna reforma laboral regresiva”, advirtió Cristian Jerónimo, del sindicato del vidrio y uno de los flamantes co-secretarios generales. “Nos preocupa cuando hacen esos planteos, porque plantean cosas ilógicas. Plantean 12 horas de trabajo. Después, el salario por producción, no existe en ninguna parte del mundo. No sé si le toman el pelo al mundo del trabajo o están tirando humo”, añadió. En la misma línea que los diputados, remarcó que el verdadero debate global es por reducir las horas de trabajo, no por aumentarlas, como promueve el oficialismo.
La discusión recién empieza, pero su desenlace será determinante para el futuro político, económico y social del país, donde una parte del Congreso busca actualizar derechos, mientras la otra pretende reconfigurar el sistema laboral desde sus cimientos.
