La medida forma parte del plan de ajuste y modernización del Estado: apunta a reemplazar tareas manuales por sistemas automatizados, mientras crecen las críticas por su posible impacto en el funcionamiento del organismo y la calidad de los pronósticos.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva etapa de ajuste en el Estado y oficializó el despido de 140 trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en el marco de un plan de reestructuración impulsado por el área que conduce Federico Sturzenegger.
La medida forma parte de una estrategia de “modernización” del organismo que depende del Ministerio de Defensa, y apunta a reducir costos operativos mediante la automatización de procesos y la reconfiguración de la estructura laboral.
Según fuentes oficiales, las desvinculaciones alcanzan principalmente a personal contratado que se desempeñaba en tareas administrativas y en sistemas de observación manual, considerados obsoletos frente a los estándares tecnológicos actuales.
El eje del plan es reemplazar progresivamente las estaciones meteorológicas manuales por sistemas automatizados capaces de generar datos en tiempo real, lo que permitiría mejorar la eficiencia del servicio y reducir la necesidad de intervención humana en la recolección de información.
En ese sentido, el diagnóstico oficial detectó un “sobredimensionamiento” en distintas áreas del organismo y un atraso tecnológico en su infraestructura, lo que motivó el rediseño impulsado desde el Ministerio de Desregulación.
Desde el Ejecutivo aclararon que los recortes no alcanzarán a los meteorólogos, considerados personal estratégico para el análisis y la elaboración de pronósticos, y aseguraron que la continuidad del servicio no se verá afectada.
Sin embargo, la medida generó fuertes cuestionamientos desde sectores gremiales y trabajadores del organismo, que advierten sobre un posible impacto en la calidad de los pronósticos y en el sistema de alertas meteorológicas, clave para la seguridad aérea y la prevención de riesgos.
El recorte en el SMN se inscribe en un proceso más amplio de reforma del Estado impulsado por la administración de Javier Milei, con foco en la reducción del gasto público y la reorganización de áreas consideradas sobredimensionadas.
