El ministro Caputo dice que se demora el envío de la ley porque están «calculando las escalas». Se creía que el proyecto no fue incluido en la Ley ómnibus para negociar con los gobernadores pero solo recibieron silencio en estos días.
El aumento del impuesto de ganancias para los trabajadores que Javier Milei anunció por cadena nacional, sorpresivamente no se incluyó en la ley omnibus que el presidente envió este miércoles al Congreso.
La ausencia abrió especulaciones sobre negociaciones subterráneas con los gobernadores. Tenía lógica. Fue el motivo central de la cumbre de Milei con los 24 mandatarios, que le explicaron que ellos no iban a aceptar que el gobierno les transfiera el costo por reponer ganancias, que su propuesta era coparticipar el impuesto al cheque, y que si quería que analicen apoyarlo, empiece por poner la cara y explicarle a la gente que se trataba de una iniciativa del gobierno. Por eso, Milei hizo la cadena.
Pero después no paso nada. «Es insólito, nadie del gobierno llamó a los gobernadores, ni siquiera a los que están apoyando, como los de Juntos por el Cambio», explicó el vocero de un gobernador del PRO, que hizo un par de gestos públicos en favor de Milei y recibió como respuesta el silencio.
Finalmente, el Gobierno nacional enviará en los próximos días un nuevo proyecto para reponer el impuesto a las Ganancias para asalariados de la 4ª categoría. El ministro Toto Caputo intentó justificar este jueves la demora. «Estamos calculando las escalas, queremos aumentar la base imponible», dijo el ministro en una charla con unos pocos periodistas elegidos a dedo por el Palacio de Hacienda. «Todos quieren un país mejor y nadie quiere hacer un carajo, es el impuesto mas progresivo del mundo», se defendió.
Caputo no precisó cuando ni como se avanzará con este tema, pero voceros de la Casa Rosada aseguraron que la idea es enviarlo como un proyecto separado de otras iniciativas, pero lo cierto es que para avanzar con la sanción es condición necesaria asegurar el acuerdo con los gobernadores.
Algo llamativo que está sucediendo es que nadie del gobierno está trabajando para conseguir los votos en el Congreso, ni para Ganancias ni para el mega decreto.
El costo fiscal de las modificaciones de ganancias de Massa fue de $2,9 billones y de ese total, $1,7 billones corresponde a las provincias, según calculan los gobernadores.
Sin embargo los gobernadores peronistas este miércoles en una visita que hicieron al Senado, reiteraron que no apoyan reponer ganancias a los sueldos. «Afecta el derecho de los trabajadores», sostuvieron y recordaron que ya presentaron un proyecto de ley que propone la coparticipación del 70% del impuesto al cheque como «mecanismo de compensación».
Pero Milei ya se a negado a esa propuesta. «Está claro que no vamos a coparticipar el impuesto al cheque. Está claro que las provincias hoy tienen un déficit de 1 punto del PBI. No vamos a modificar nuestra política de déficit cero, es inamovible. Volver a introducir Ganancias es la solución que permite que las provincias puedan encauzar sus cuentas«, afirmó en una entrevista radial.
Fuera del ámbito legislativo, la principal disputa del mandatario sobre este punto es con los gobernadores provinciales. El jefe de Estado busca que el tributo recaiga sobre un mayor número de contribuyentes con el objetivo de reducir el déficit fiscal.
Entre los gobernadores la opinión está dividida y en consecuencia, el ministro del Interior, Guillermo Francos, quien lleva adelante las conversaciones, aún debe anudar acuerdos para que la propuesta no se trabe en el Congreso.
Los jefes provinciales no quieren quedar como los impulsores de un nuevo descuento salarial a los trabajadores, mientras que el Gobierno nacional no está dispuesto a perder recaudación impositiva distribuyendo el impuesto a los créditos y débitos.
La discusión por estas horas estaría centrada en el mínimo no imposible que tendría el impuesto –o sea desde que monto se empieza a pagar- y cómo serían las alícuotas crecientes a mayor salario.
