La euforia oficial contrasta con el malestar de los productores agropecuarios.
La fuerte caída del dólar en todas sus variantes encendió el optimismo del Gobierno nacional, que busca consolidar el nuevo régimen de flotación cambiaria y mostrar señales de estabilidad financiera. Sin embargo, el mismo fenómeno generó preocupación en el sector agroexportador, que enfrenta una rentabilidad en retroceso y redobla la presión para que se eliminen definitivamente las retenciones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró exultante por la baja del tipo de cambio mayorista, que perforó los $1.079 y se ubicó por debajo del valor previo al nuevo esquema acordado con el FMI. “Una vez más, hicimos lo que dijimos que íbamos a hacer”, celebró en redes sociales. En su lectura, el descenso del dólar valida la estrategia oficial de no intervenir mientras el mercado se mantenga dentro de la banda flotante, cuyo piso se encuentra en los $1.000.
El retroceso del dólar mayorista se combinó con un desplome de hasta el 17% en los dólares financieros y el blue. Analistas lo atribuyeron a un exceso de oferta de divisas por la liquidación de cosecha, el atractivo del carry-trade y la decisión del BCRA de no comprar dólares hasta que el precio toque la banda mínima. En este contexto, el Gobierno consolidó un escenario de brechas acotadas, con el MEP operando incluso por debajo del oficial minorista.
Pero del otro lado del mostrador, la euforia oficial contrasta con el malestar de los productores agropecuarios. El precio de los commodities se desinfló, el tipo de cambio se apreció y las retenciones volverán a subir en julio, tal como confirmó el presidente Javier Milei. “Si tienen que liquidar, liquiden ahora, porque en junio les vuelven las retenciones”, advirtió el mandatario, en un mensaje que sonó más a presión que a incentivo.
Durante la semana pasada, el campo liquidó casi 480 millones de dólares, apurado por la cercanía del 30 de junio, cuando vence el decreto que bajó las alícuotas. En soja, el derecho de exportación cayó del 33% al 26%; en maíz y trigo, del 12% al 9,5%. Pero todo indica que la rebaja no continuará. “El Presidente vetará todo lo que atente contra el equilibrio fiscal”, afirmaron desde el entorno presidencial.
En el Congreso ya circulan varios proyectos para convertir en permanente la reducción de retenciones. Desde el bloque Encuentro Federal presentaron una iniciativa para impedir que el Ejecutivo pueda volver a subirlas durante 2024 y 2025. En paralelo, la Comisión de Agricultura avanza con propuestas en la misma línea.
El campo, por ahora, no encuentra respuestas del Gobierno. “Lo vemos con preocupación”, afirmó Patricio Kilmurray, titular de Cartez. “Una actitud así no aporta a la confianza del productor”. También reclamó una estructura institucional más sólida: “El sector necesita un Ministerio, no una Secretaría. No vimos un gesto de sentarnos a elaborar políticas que den previsibilidad”.
Carlos Castagnani, presidente de CRA, también cuestionó la marcha atrás con la baja de retenciones. “Vamos a seguir trabajando por la eliminación total”, afirmó. En la misma línea, Ignacio Kovarsky, de CARBAP, consideró positivo que el Congreso comience a discutir el tema. “Las retenciones hacen daño y hay que sacarlas por ley para que nadie más las ponga”, advirtió.
La aparente estabilidad cambiaria, que el oficialismo presenta como un logro, tiene un reverso: una creciente tensión con uno de los sectores clave de la economía argentina. En plena campaña de siembra, el campo exige señales claras. Por ahora, sólo recibe advertencias.
