Javier Milei volvió a pasar parte del fin de semana en X con ataques contra la prensa. Marcelo Bonelli fue uno de los blancos de una práctica que ya acumuló numerosos antecedentes durante su gestión: insultos, descalificaciones y señalamientos contra periodistas que cuestionaron al Gobierno.
El fin de semana de Javier Milei tuvo otro capítulo de una costumbre que el Presidente sostuvo desde su llegada a la Casa Rosada: usar sus redes sociales para atacar, insultar y descalificar a periodistas y medios críticos.
Esta vez, uno de los principales destinatarios fue Marcelo Bonelli. El Presidente reaccionó a una publicación del periodista con una sucesión de agravios que incluyó expresiones como “mierda humana” y “sorete”.
“Para sorpresa de casi nadie la MIERDA HUMANA MAL CAGADA Marcelo Bonelli mintiendo”, escribió Milei en X. Luego sostuvo que el periodista había difundido “cerca de 40 veces” una supuesta salida de Luis Caputo del Gobierno.

El mandatario también lo acusó de inventar una pelea interna y de hacer circular rumores en momentos en que el ministro de Economía debía participar de reuniones importantes. El mensaje terminó con otra serie de insultos: “Más SORETE no se consigue” y “Evidentemente es una de esas tantas MIERDAS HUMANAS que apuestan a que al País le vaya mal. CIAO!”.
No fue la única descarga presidencial contra el periodismo durante el fin de semana. Poco después, Milei publicó otro mensaje dirigido, esta vez, contra periodistas en general.
“Periodistas ignorantes e imbéciles te quieren vender que hacer populismo es empatía. Esa estupidez le costó muy caro al país. ¿Quizás a los imbéciles en cuestión les pareció bien el plan platita de Massa? Además, me encantan esos analfabetos numéricos que creen que entienden el vínculo entre los datos y la realidad…”, escribió.
Después profundizó el ataque. “Estos idiotas útiles son funcionales al populismo. Son parte del problema y jamás serán parte de la solución. Creí que podía ver cosas alocadas pero no una defensa del populismo semejante. Los imbéciles empáticos condenan al gobierno por hacer lo correcto. Es más, inventan falsos debates internos. Igual, mucho no se les puede pedir, al fin y al cabo son periodistas… Esto es, unos ignorantes con aires de superioridad y autopercepción de sabios… ¡Ciao!”.
Una práctica con antecedentes
Los ataques a Bonelli y al periodismo no constituyeron una excepción dentro de la gestión de Milei. Desde diciembre de 2023, la confrontación con la prensa formó parte de su estrategia de comunicación pública.
Ya en marzo de 2024, el Presidente apuntó contra periodistas de manera individual y acusó a medios de “operar” en su contra. Con el paso del tiempo, los ataques se multiplicaron y sumaron nombres propios, medios y organizaciones vinculadas al periodismo.
En abril de este año, por ejemplo, el monitoreo de FOPEA registró 13 casos de discurso estigmatizante contra periodistas y la prensa en apenas ocho días. Entre los destinatarios aparecieron Luciana Geuna, María Laura Santillán, Julia Mengolini, Manu Jove, Romina Manguel, Joaquín Morales Solá y otros trabajadores de prensa. Las expresiones incluyeron términos como “basuras inmundas”, “periodismo ignorante”, “basura humana”, “periodista basura” y “sicarios”.
La escalada tampoco pasó inadvertida para distintas organizaciones y medios. Un informe difundido por FOPEA y citado por EFE contabilizó más de 16.800 publicaciones de Milei con expresiones insultantes, despectivas o estigmatizantes desde el inicio de su presidencia hasta septiembre de 2025. El relevamiento identificó, entre los destinatarios, a por lo menos 62 periodistas y 14 medios de comunicación.
Otro estudio de Chequeado había contabilizado más de mil insultos, descalificaciones o ataques del Presidente durante los primeros 14 meses de su gestión. Los periodistas y economistas críticos aparecieron entre los principales blancos de esos agravios.
En mayo, la propia escalada contra la prensa volvió a quedar expuesta con ataques contra periodistas como Luciana Geuna y con mensajes dirigidos a medios y comunicadores a los que Milei calificó, entre otras expresiones, como “basuras repugnantes”, “ensobrados”, “sicarios con micrófono”, “lacras inmundas” y “corruptos”.
El episodio de este fin de semana, entonces, sumó nuevos nombres y nuevos insultos a una lista que el propio Gobierno convirtió en parte de su relación con el periodismo.
Tras el ataque presidencial, Bonelli respondió y cuestionó el tono elegido por Milei. “No degrade con sus insultos y vocabulario escatológico la institución del Presidente de la Nación, que es más importante que los individuos”, afirmó.
El periodista también sugirió que el jefe de Estado debería concentrarse en otros temas. “En vez de perder el tiempo en este tipo de cosas, sería buenísimo que se dedique a solucionar el endeudamiento, el salario y el empleo que no crecen, o aclarar situaciones como las de [el exjefe de Gabinete Manuel] Adorni y [el exasesor de Milei, Fernando] Cerimedo”, señaló.
Bonelli aclaró que Milei tiene derecho a cuestionar sus publicaciones, aunque volvió a reclamarle que “cuide su vocabulario”.
Mientras los problemas de gestión ocupan la agenda pública, Milei volvió a elegir otro terreno para una parte de su fin de semana: la pelea en redes sociales contra quienes ejercen el periodismo y cuestionan a su Gobierno. Bonelli fue el blanco más reciente, pero los antecedentes muestran que el ataque a periodistas dejó de ser una reacción aislada hace tiempo.
