Si eran muy críticos y firmaban la declaración con Solá y Carrió, quedaban atados a su ex socia; si apoyaban tibiamente el documento –como hizo Ricardo Alfonsín– se los acusaría de comulgar con el Gobierno. Y el partido, al fin, tuvo su propia postura.
El martes por la tarde los diputados anti-K miraron atentamente por televisión la presentación que se hacía desde la Casa Rosada del documento “Papel Prensa-La verdad”. Apenas terminó de hablar en cadena nacional la presidenta Cristina Fernández, y antes de presentarse en el Salón de Pasos Perdidos para dar una conferencia de prensa, los jefes de bloques Elisa Carrió, Felipe Solá y Federico Pinedo se reunieron en el despacho del jefe de bancada radical, Oscar Aguad, para redactar un documento conjunto y dejar por escrito la postura crítica común contra la exposición presidencial.
A pesar de que Aguad participó de la redacción del escrito opositor titulado “Proclama democrática”, recibió un tirón orejas por parte del presidente del la UCR, Ernesto Sanz, quien le exigió que no lo firmara.
Después de recibir las instrucciones por parte de Sanz, el cordobés tuvo que avisarles a sus pares que debía dar marcha atrás: “Muchachos: yo los acompaño a la conferencia de prensa, pero nosotros no vamos a firmar”, se excusó ante los dirigentes de PRO, la Coalición Cívica y el Peronismo Federal. El radicalismo tenía un objetivo claro: no quería quedar “pegado” a la ex socia Lilita Carrió.
Fuentes partidarias admitieron que la UCR quería fijar una posición “más moderada” que la esgrimida por la Coalición Cívica en cuanto a las denuncias por Papel Prensa y el enfrentamiento entre el Gobierno y el Grupo Clarín.
“Carrió dijo ese martes que Néstor Kirchner es el López Rega de Cristina, una definición en la que no coincidimos en lo más mínimo, además de que el partido quería fijar su postura institucionalmente y no adherir al tono agresivo que utiliza Carrió”, sostuvo un diputado radical que estuvo presente en la conferencia de prensa.
Por su parte, el diputado Juan Pedro Tunessi salió a respaldar la postura partidaria: “Nosotros somo críticos del Gobierno, pero no queremos que se nos identifique con el discurso tremendista de la Coalición Cívica”. “Estamos en un momento en el que el radicalismo está recuperando su protagonismo ante la sociedad, tenemos un estilo más sobrio para comunicar nuestra postura, pero sobre todo tenemos la necesidad de expresarnos como partido y no en conjunto con otras fuerzas políticas; si lo hacemos corremos el riesgo de quedar pegados a los discursos de otros partidos”, señaló Tunessi.
En este sentido, el diputado alineado con Ricardo Alfonsín agregó que “no había ninguna necesidad de salir corriendo después del discurso de la Presidenta como si se fuera a caer el mundo. La sobreactuación que hicieron Carrió y los demás dirigentes en la conferencia de prensa no nos parece saludable porque cuando se plantean las cosas en tono de guerra el único que se beneficia es el Gobierno”.
Cena y reproches
El martes pasado casi todos los diputados radicales se dieron cita en un hotel porteño para compartir una cena a la que se sumaron el presidente del partido, Ernesto Sanz, y el jefe de bloque en el Senado, Gerardo Morales.
Allí, los correligionarios subieron el tono cuando discutieron acerca de las retenciones a las exportaciones. “Teníamos más expectativas en cuanto a lo que nos podrían aportar los llamados agrodiputados; pero más allá de eso, el altercado tuvo que ver con las posturas de segmentar las retenciones y con que esperábamos una postura más desarrollista de parte de algunos diputados, como Ricardo Buryaile, que es cercano a CRA”, dijo uno de los comensales.
