Los presupuestos fijados para las áreas vinculadas a lo social (salud, vivienda y educación) no se utilizan en su totalidad, mientras que en los sectores donde interviene la actividad privada (construcción y recolección de basura) sucede lo contrario. Desde su asunción, Macri disminuyó un 60 por ciento el dinero destinado a la educación pública y aumentó un 50 por ciento lo consignado a los colegios privados. “Gastadas” por Twitter a Gabriela Michetti.
Por Gonzalo Cores
La diputada nacional del PRO Gabriela Michetti escribió por Twitter que si los alumnos reclaman por mejoras edilicias, en vez de tomar escuelas que las “arreglen, pinten y limpien”, que ayuden al gobierno porteño en las refacciones. Ese comentario generó una ola de “gastadas” por parte de periodistas y políticos oportunistas.
“Ya que no hay semáforo en la esquina de mi casa... los dejo así me voy a dirigir el tránsito yo...”, ironizó Gabriela Cerruti, quien trabajó casi en conjunto con Eduardo Fabregat. “Si hay paro de subte, que los usuarios aprendan a manejar trenes”, graficó el periodista en su cuenta. “Si despiden telemarketers, que los recontraten Ciro James y el Fino”, agregó la legisladora de Nuevo Encuentro, y añadió: “Los fines de semana podriamos dedicarlos a terminar el subte! Al final si lo queremos ¿xq no lo hacemos nosotros?”. Y Fabregat se despidió con este tweet: “Que la gente que duerme en las plazas corte el pasto!”. Y así continuaron por un largo rato…
Más allá de las ocurrencias a la hora de bromear, la toma de más de veinte colegios porteños en reclamo de mejoras edilicias pone al descubierto la ideología y la forma de hacer política del actual gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Los presupuestos destinados a las áreas de gestión que se relacionan con lo social (entiéndase educación, vivienda o salud) están en su mayoría subejecutados. Es decir, que el dinero está disponible, pero no se utiliza. Entonces -más allá de la legitimidad o no de la toma de escuela- se produce una protesta estudiantil que pone en jaque a la administración PRO.
Por otro lado, en áreas donde interviene la actividad privada activamente (como es la construcción y la recolección de residuos), se observa que los presupuestos están sobrepasados y sus empresas reciben beneficios que facilitan sus negocios. Los derrumbes de un gimnasio y un boliche, y su ineficaz control, se vinculan directamente con el punto anterior.
“Si sacamos la cuenta de lo que nos cuesta cada alumno de las escuelas públicas, es claro que nos convendría pagarles un colegio privado”, dijo en su momento el ministro de Educación de Macri, Esteban Bullrich, exhibiendo la fibra ideológica de la gestión PRO.
LAS CIFRAS
Desde su asunción, Mauricio Macri disminuyó el presupuesto destinado a Educación. Esto va a contramano del gobierno nacional, que triplicó los fondos destinados a esta área en los últimos tres años.
Según un informe de la Fundación para el Análisis de Políticas Públicas (www.fappu.org), se revela que el presupuesto PRO preveía 310 millones de pesos para inversión en educación pública en 2008. Esta cifra descendió a 270 millones de pesos para 2009 y a tan sólo 120 millones para el de 2010. El recorte alcanzó el 60 por ciento.
Estos números son los que figuran en los presupuestos que cada año aprobó la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en la realidad, la ejecución fue menor. El estudio de FAPPU informa que en 2008 se ejecutó el 55 por ciento de esos 310 millones de pesos votados. Al año siguiente, de los 270 millones designados se utilizó apenas el 49 por ciento. En el primer semestre del corriente año, se ejecutó tan sólo el 7 por ciento del total.
LAS ESCUELAS PRIVADAS TUVIERON MÁS SUERTE
Los establecimientos educativos privados vivieron otra realidad. Los subsidios a estos colegios aumentaron año a año. En 2008 –primer año del gobierno macrista-, recibieron 490 millones de pesos. La cifra aumentó a 700 millones en 2009, y, finalmente, el subsidio subió a 805 millones de pesos para 2010.
A diferencia de lo que sucedió con el presupuesto destinado a la educación pública, los fondos consignados al sector privado se ejecutaron en un 100 por ciento en 2008 y 2009.
