Gane quien gane deberá decidir qué estrategia utilizar para alcanzar el dólar de diciembre de 2015 cuando se levantó el cepo. Qué puede ocurrir con la economía argentina tras el ballotage.
La economía argentina está llegando a una encrucijada. Los caminos que propone Sergio Massa para el futuro del país son extremadamente opuestos a lo que propone Javier Milei, por lo que el resultado de la segunda vuelta electoral el próximo 19 de noviembre necesariamente afectará a las principales variables de la economía.
«Ambas gestiones enfrentarán desequilibrios fiscales y macroeconómicos agudizados por la falta de reservas internacionales y una inflación del 200% anual, sumado a una distorsión muy profunda de los precios relativos de la economía«, augura el reciente informe de la consultora Romano Group.
En este contexto, el dólar oficial mayorista de $350 fijado el 14 de agosto hasta las elecciones comienza a moverse a un ritmo de 3% hasta fin de noviembre para después pasar a una etapa que aún nadie sabe en qué desembocará.
Con las reservas netas del Banco Central en el campo negativo por más de US$11.000 millones y en un marco de incertidumbre se asume que, gane quien gane, querrá brindarle una señal a la exportación de la cosecha gruesa.
El ministro candidato Sergio Massa ya ha otorgado incentivos a las exportaciones con devaluaciones parciales y temporales con el dólar soja 1,2,3 y 4 y con el dólar «fernet» (70% de dólar oficial y 30% del contado con liquidación) pero las liquidaciones de divisas fueron menguando.
La gran pregunta es si el candidato de Unión por la Patria continuará con esa política de devaluaciones administradas y a medida si consigue llegar a la presidencia.
A pocos días de asumir como Ministro de Economía, el 3 de agosto de 2022 y cuando el dólar oficial era de $139, el blue de $198 y la brecha de 114%, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó que Massa, a diferencia de su antecesor Martín Guzmán, utilizaría el control cambiario como base de la presión a los empresarios para controlar la suba de precios.
Es por esto que el intento de controlar el aumento de precios se intensificó (medida como «precios justos» por ejemplo) a cambio de la promesa de recibir dólares a un precio oficial cada vez más atrasado ($350), un gran incentivo para el que pudiera acceder.
Los dólares a precio oficial pasaron a ser el bien más atractivo y demandado por las empresas y la deuda comercial por importaciones llega en estos días a los US$47.700 millones.
Otra duda central es cual será la devaluación que necesitará aplicar el nuevo gobierno para lograr un tipo de cambio creíble y sustentable que favorezca la liquidación de exportaciones (agro, agroindustrial minería, industria, industria del conocimiento, entre otros) y le permita al Banco Central ganar reservas y, a su vez, normalizar el pago de importaciones atrasadas.
En uno de los últimos informes de la consultora ABECEB de Dante Sica, se presentaron proyecciones de cuatro tipo de cambio posibles baja el concepto de: «¿Qué devaluación sería necesaria para alcanzar…?»
Según esos cálculos, sería necesario devaluar el peso en 24,8% para alcanzar un tipo de cambio equivalente al dólar posterior a la devaluación de diciembre de 2015 cuando se levantó el cepo y el salto cambiario fue de 30%.
Se calcula que habría que devaluar un 45,7% para tener un dólar equivalente al promedio de largo plazo, un 66,4% para alcanzar al de septiembre de 2018 y un 142% para igualar al tipo de cambio posterior al salto cambiario de 2001.
Los porcentajes calculados hablan de los distintos niveles de atraso cambiario en contextos distintos pero posteriores a saltos significativos del dólar.
Massa opta por mantener de base un cepo cambiario limitante pero efectivo para su política de realizar un plan sostenible durante su gestión en su eventual gobierno.
Mientras tanto, Milei confirmó que de llegar al poder pondrá en marcha un plan para la dolarización y un ajuste fiscal que contemple la eliminación de la posibilidad de emitir pesos para financiar el déficit del Tesoro.
Para llevar a cabo esta dolarización, desde el entorno del libertario confirmaron que hubo una reunión virtual de técnicos del FMI con Nicolás Posse, posible jefe de Gabinete en caso de que el economista llegue a la presidencia. Participó, además, Luis «Toto» Caputo» para analizar la posibilidad de un crédito adicional del organismo por US$15.000 millones.
A pesar de mostrarse trabajando para el equipo de La Libertad Avanza, cerca de Caputo aseguran que no ocupará ningún cargo. Asimismo reconocen que Milei y Mauricio Macri lo están presionando para que encuentre cómo solucionar la falta de financiamiento que tanto se necesita.
La realización de un plan que logre un cierto equilibrio de las principales variables macroeconómicas con devaluación y acuerdo con el FMI es prioridad, incluso antes de conocer el resultado electoral.
«Para realizar el último pago al FMI, el gobierno tómo dinero de Degs del mismo Fondo y del cupo ampliado del swap de China de US$1.500 millones y algunos bonos recomprados en el mercado«, asegura el informe de EcoGo de Marina dal Poggeto.
Sumado a esto, menciona que en los primeros 13 meses de gestión del próximo gobierno los compromisos de pago de deuda de la nación, las provincias y corporativos llegará a los US$ 11.000 millones, de los cuales US$ 2.600 millones se acumulan entre diciembre y marzo.
Sea quien sea que gane la carrera hacia la presidencia deberá explicar cómo hará para pagar esos compromisos sin dólares en las reservas del Central y generando confianza para obtener financiamiento.
