En términos de tipo de cambio real, la moneda argentina regresó a valores similares a los del gobierno anterior.
En pleno augure de entusiasmo en las filas de La Libertad Avanza, El Banco Central de la República Argentina (BCRA) implementará una nueva estrategia para reducir el ritmo de aumento del dólar oficial. Pasará de un incremento del 2% mensual a solo el 1%. Esta medida responde a uno de los objetivos principales del plan económico del presidente Javier Milei y su equipo: controlar la inflación. Sin embargo, la decisión implica riesgos, ya que podría agravar el atraso cambiario en un contexto de reservas limitadas.
Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, explicó a representantes del sector financiero que el mecanismo de devaluación prefijada, conocido como crawling peg, funcionó inicialmente como un ancla para contener la inflación. Sin embargo, sostuvo que ahora contribuye a mantener una dinámica inflacionaria que dificulta alcanzar la estabilidad deseada.
El mensaje es claro: el modelo actual de ajuste gradual del tipo de cambio se ha convertido en un obstáculo para reducir aún más la inflación.
El ajuste y los objetivos del gobierno
Tras conocerse que la inflación de octubre fue del 2,7%, el presidente Milei reafirmó la intención de ajustar la política cambiaria. En redes sociales, escribió: «Si le restamos la inflación inducida (devaluación prefijada + la inflación internacional), la inflación monetaria viene viajando al 0,2% mensual, esto es, 2,4% anual. De confirmarse dos meses más esta inflación se bajará la devaluación mensual al 1%”.
Este ajuste refleja la continuidad de una política establecida tras la devaluación de diciembre, cuando el gobierno fijó un ritmo constante para el tipo de cambio mientras los precios seguían subiendo más rápido. Este desfasaje impactó en la competitividad del peso frente a otras monedas de la región, como el real brasileño o el peso chileno, y aumentó los costos locales en dólares.
En términos de tipo de cambio real, la moneda argentina regresó a valores similares a los del gobierno anterior. Según datos oficiales, el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) pasó de 161,3 en diciembre de 2022 a 81,2 en la actualidad, situándose cerca del nivel previo a la devaluación inicial implementada por el equipo de Milei.
Las voces del mercado
El atraso cambiario genera preocupación entre economistas y empresarios. Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, advirtió: «El mayor riesgo del atraso cambiario es estructural. Se genera un régimen económico donde sólo algunos sectores funcionan, mientras otros, potencialmente competitivos, quedan fuera del esquema y se convierten en perdedores. Esto puede provocar cambios sociales importantes en el mediano plazo».
Por su parte, la consultora 1816 recordó que los niveles actuales del tipo de cambio real sólo se habían registrado en momentos críticos, como durante la Convertibilidad y al final de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y del Frente de Todos. «Siempre que tuvimos un tipo de cambio real tan bajo, la cosa terminó mal», señaló en su análisis.
El contexto internacional también suma desafíos. Según Portfolio Personal de Inversiones (PPI), el fortalecimiento global del dólar, impulsado por el regreso de Donald Trump y su política fiscal expansiva, contrasta con la situación argentina, donde se mantiene un tipo de cambio administrado bajo restricciones.
Reservas y competitividad
A pesar de algunos avances en la capacidad de compra del BCRA, las reservas netas continúan siendo negativas, rondando los u$s4.000 millones. Además, el turismo internacional agrava el déficit cambiario. En septiembre, la balanza turística arrojó un saldo negativo de u$s650 millones, frente a los u$s85 millones positivos de enero.
El informe de Analytica resaltó que, con un crawling peg al 2%, la eliminación del impuesto PAIS en enero podría llevar el tipo de cambio turístico a niveles similares a los de 2017 y 2018, cuando el déficit por viajes superó los u$s1.600 millones, ajustado a valores actuales.
La falta de competitividad también preocupa a los exportadores. Un empresario del sector señaló: «Los precios internacionales de muchos bienes están a la baja y hay sobreoferta de productos primarios, como los que Argentina vende al exterior».
En este escenario, el gobierno enfrenta el reto de equilibrar su política cambiaria sin comprometer las reservas ni acentuar los desequilibrios económicos y sociales.
