La jugada refleja la tensión interna del movimiento obrero entre quienes apuestan a negociar y quienes reclaman medidas inmediatas.
A cuatro meses de haber asumido la nueva conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), su líder Abel Furlán lanzó una convocatoria a distintos sindicatos, incluso algunos que no integran la CGT. para reunirse el próximo miércoles a las 16 en la sede de la organización, en Alsina 477. El objetivo es debatir la realización de un paro con movilización en rechazo a la reforma laboral que el Senado tratará en febrero.
La iniciativa de Furlán marca un quiebre con el triunvirato de la CGT, que por ahora privilegia las negociaciones con el Gobierno para introducir cambios en el proyecto oficial antes de avanzar con medidas de fuerza. El metalúrgico, alineado con el kirchnerismo, ni siquiera buscó instalar el debate dentro de la estructura cegetista a través de Osvaldo Lobato, secretario gremial de la central.
El dirigente ya había anticipado sus intenciones en diciembre pasado a Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (Vidrio), durante una reunión de sindicatos industriales con la conducción cegetista. Su postura combativa tiene antecedentes: en junio de 2025 exigió un plan de lucha “sostenido y escalonado” contra el ajuste y la “proscripción” de Cristina Kirchner; y en septiembre, junto a referentes como Daniel Yofra (Aceiteros) y Rodolfo Aguiar (ATE), comparó al gobierno de Javier Milei con la dictadura militar y llamó a organizar la resistencia.
Mientras la CGT mantiene abiertas las tratativas con el oficialismo en el Senado, Furlán busca ampliar la convocatoria a gremios ajenos a la central para presionar con un paro nacional. La jugada refleja la tensión interna del movimiento obrero entre quienes apuestan a negociar y quienes reclaman medidas inmediatas de confrontación.
