El DT quedó más cuestionado que nunca tras perder con Godoy Cruz. Él quiere seguir y las cabezas de la CD lo sostienen
Después de una nueva derrota con un pobrísimo nivel ante Godoy Cruz, a 20 días de jugarse el semestre en la Copa Libertadores ante Talleres, la continuidad de Martín Demichelis como entrenador está más que nunca en revisión y divide aguas en River, incluso puertas adentro del plantel y la dirigencia.
Primero, el DT tiene claro que no quiere renunciar y los cercanos lo sostienen. Se fue de Mendoza con la bronca lógica del pésimo rendimiento y esperanzado de poder revertirlo ante Sarmiento el domingo. Hoy dirigió la práctica en Ezeiza con ese foco: jugar mejor y volver a ganar.
Lo único que podría hacer cambiar de opinión a Demichelis es el entorno familiar. Los insultos en redes son constantes (Evangelina Anderson, su esposa, ha denunciado públicamente amenazas) y está claro que la paciencia del hincha se terminó hace rato.
Distinto es el panorama entre los directivos. Lo bancan las principales cabezas: el presidente Jorge Brito, el vice Matías Patanian y el mánager Enzo Francescoli. De ahí hacia abajo, saben que sostenerlo en este contexto es exponerse a la reprobación de todo el Monumental, que sin dudas el domingo hablará.
¿Y el plantel? Es fuerte, pero el grueso de los jugadores siente el desgaste del ciclo Demichelis. El mensaje del cuerpo técnico no les llega, las ideas futbolísticas no convencen. Y eso adentro de la cancha, vistos los rendimientos, se nota.
