El tenista argentino que hoy debuta en la Copa Davis y abre la serie ante República Checa, cuenta con un gran pasado y expone en su tenis toda su historia con hambre de gloria.
Hijo de José Luis Báez, un veterano de Malvinas, tuvo desde chiquito una relación especial con la raqueta. Báez contó que hasta los 11 años practicaba fútbol y tenis pero, al igual que muchos, tuvo que decidir que deporte seguir para entrenarse a fondo y llegar al profesionalismo. Está a la vista la elección del tenista número 62° del ranking ATP.
La prestigiosa raqueta de San Martín tuvo como entrenador al gran «Batata Clerc», con quien llego a ser 1° en Junior a los 17 años, pero su relación con la ATP fue injusta y no le permitió progresar, ya que nunca le otorgaron los merecidos walkover que a cualquier joven de su edad y calidad le hubieran dado.
Tras una turbia separación con Clerc, Báez a los 18 años comenzó a entrenarse con su maestro actual, Sebastián Gutiérrez, y en el camino, a pesar de los obstáculos, esta pareja iluminada por quien sabe los derriba uno por uno y parece no tener ningún límite.
Sebita, de 21 años, tuvo un gran 2021 en el que cosechó varios puntos, en el 2022 llegó a los cuartos de final del Córdoba y Argentina Open en su debut de los mismos y más la frutilla del postre que fue la final en el Chile Open fueron las hazañas que le permitieron posicionarse como la tercer raqueta más importante de Argentina.
