La propuesta le fue hecha al secretario de Estado Vaticano, Monseñor Tarcisio Bertone, y se produjo en acuerdo con Michelle Bachelet. El diputado Guido Lorenzino, le regaló una camiseta de Boca firmada por todos los jugadores.
La reunión con la Presidenta electa fue una buena experiencia para el secretario de Estado Vaticano, Monseñor Tarcisio Bertone. Sin embargo, la verdadera alegría del día se la brindó el diputado de Buenos Aires Guido Lorenzino: le regaló una camiseta de Boca firmada por todos los jugadores. El episcopado siempre se declaró hincha del xeneize y hace dos años bendijo la Bombonera.
Más allá del dato futbolero, la jornada mostró que el Gobierno redobló la apuesta a favor de un acercamiento con la Iglesia católica. El presidente Néstor Kirchner recibió en la Casa Rosada al cardenal Tarcisio Bertone. La presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner -que compartió el encuentro-, aprovechó la oportunidad para invitar al Papa Benedicto XVI a visitar el país en diciembre del año que viene. El motivo: conmemorar los 30 años del comienzo de la gestión mediadora del Papa Juan Pablo II entre la Argentina y Chile por la disputa en el canal de Beagle.
La invitación -lejos de ser una mera formalidad de ocasión- fue concertada con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, ya que también abarca el convite para visitar el país trasandino. De hecho, las cancillerías de ambos países venían avanzando en este proyecto, que terminó de ser definido por Cristina y Bachelet durante la reunión que mantuvieron la semana pasada en Chile. Y, según fuentes gubernamentales, es una más de las acciones conjuntas para "profundizar la relación bilateral y fortalecer los lazos de hermandad".
El propio Bertone fue quien reveló la oficialización de la invitación -algo que se barajaba en secreto- al informar a los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno el desarrollo de la audiencia. Aclaró que no sabe si Benedicto XVI podrá venir porque "el Santo Padre ya tiene programado todos los viajes internacionales". Pero subrayó que "la invitación es buena porque habla de la voluntad de luchar por la convivencia pacífica y la colaboración de los pueblos del sur de América".
Bertone dijo que durante el encuentro de media hora, transmitió al matrimonio presidencial "el saludo y la bendición" del Papa. El cardenal tuvo palabras de reconocimiento hacia el Episcopado, que atravesó en los últimos años una relación complicada con el Gobierno. En ese sentido, valoró "la colaboración de la Iglesia para una convivencia pacífica con todos aquellos que se dedican al bien común del país".
Según las fuentes, en la reunión no se trató el espinoso tema del obispado castrense, cuyo último titular, Antonio Baseotto, tuvo un duro choque con el Gobierno, que lo echó unilateralmente.
Antes de irse, Bertone le dijo al matrimonio presidencial: "Si el señor Presidente sacó al país del infierno y lo llevó al purgatorio, deseo que su esposa lo saque del purgatorio y lo lleve al paraíso".
