La expresidenta podría no presentarse en persona ante el juez Gorini si prospera el pedido de sus abogados. El peronismo prepara una movilización masiva. El gobierno nacional mantiene en reserva el operativo de seguridad.
Este miércoles puede definirse una imagen que el kirchnerismo intenta evitar a toda costa: Cristina Fernández de Kirchner esposada o detenida frente a las cámaras. Sus abogados pidieron que el juez Jorge Gorini le conceda la prisión domiciliaria de manera automática, sin que deba presentarse en persona en los tribunales de Comodoro Py. El planteo no solo incluye su edad –más de 70 años–, sino también el impacto que podría generar la exposición pública en medio de un fallo que gran parte del peronismo considera un intento de proscripción.
La movilización ya está en marcha. Distintas organizaciones políticas y sindicales preparan columnas que partirán desde las cercanías del departamento de CFK en San Telmo. Aún no se confirmó el recorrido exacto. Algunos sectores plantearon avanzar hacia Comodoro Py por la avenida 9 de Julio y luego por Retiro, pero no se descarta un esquema más estático, con concentraciones divididas por zonas.
El operativo de seguridad todavía no se hizo público. En la Casa Rosada siguen con atención los movimientos del Ministerio de Seguridad, que encabeza Patricia Bullrich. Su jefe de Gabinete, Carlos Manfroni, monitorea el despliegue junto a los servicios de inteligencia que reportan directamente a Santiago Caputo, asesor presidencial. Por el momento, el gobierno no activó el protocolo antipiquetes, aunque eso podría cambiar si la marcha no logra volumen.
En este escenario, se abren tres posibilidades concretas. La primera es que el juez Gorini acepte el planteo de los abogados y le conceda la prisión domiciliaria sin que Cristina deba moverse de su departamento. Esa alternativa eliminaría el componente más sensible del día: su traslado. La segunda opción es que la exmandataria se presente en Comodoro Py, cumpla con la formalidad y vuelva a su casa si se le otorga en ese momento el beneficio de prisión domiciliaria. La tercera, más adversa, sería que el juez rechace el pedido y ordene su detención en una dependencia policial.
Una posibilidad que circula con fuerza entre dirigentes de seguridad es la Unidad de Delitos Complejos de la Policía Federal, ubicada en Figueroa Alcorta y Cavia, donde estuvo detenida María Julia Alsogaray. Allí mismo Bullrich y Milei tienen previsto realizar un acto este martes. La cercanía temporal encendió las alarmas en el entorno kirchnerista, que considera el operativo como una posible provocación.
El objetivo político del kirchnerismo es claro: forzar una imagen de unidad y resistencia frente a lo que consideran una embestida judicial. La convocatoria se mantuvo bajo el lema “Argentina con Cristina”, aunque no logró consenso entre todos los sectores opositores. Algunos espacios de izquierda criticaron la convocatoria y plantearon reparos por considerar que el peronismo no da una respuesta contundente ante el avance del gobierno libertario.
Cristina ya organizó su defensa en la calle. Pero su futuro inmediato depende de una decisión judicial que puede resolverse en las próximas horas. Lo que ocurra este miércoles marcará un punto de inflexión en la política argentina.
