CFK sabe que el Presidente necesita los votos de sus senadores y no se la hace fácil. En los pasillos del senado se habla de dos escenarios de negociación. En el primero, se aprueban los dos pliegos y se amplía la Corte. En el segundo, se aprueba a Lijo y se reemplaza el de García Mansilla por alguien afín al cristinismo. Todo esto sucede a espaldas de Mauricio Macri, quien ya le pidió a Milei que baje la candidatura de Lijo.
El Senado de la Nación, en medio de una crisis económica y social inmedible, está enfocado al 100% en el desarrollo de los pliegos enviados por Javier Milei para la Corte Suprema de la Nación. Ariel Lijo y Manuel García Mansilla.
Ambos candidatos a la corte ya defendieron sus postulaciones en la Comisión de Acuerdos. Sin embargo, a una semana de la exposición de Lijo, aún no salieron las 9 firmas necesarias para que la candidatura pase a tratamiento de todo el cuerpo.
Esto se da porque la discusión por los jueces abre varios frentes de batalla. Las 9 firmas estarían, gracias a la ayuda de los gobernadores, quienes negocian por su parte y ya tienen la decisión de votar a Lijo casi tomada. Así, Sergio Uñac, Claudia Ledesma de Zamora y Lucía Corpacci, firmarían.
Sin embargo, Cristina Fernández de Kirchner entró en escena sabiendo que Javier Milei, más allá de si pasa o no el pliego, necesita los votos de sus senadores para aprobar la candidatura (ya que se requiere de dos tercios del Senado).
Con los siete senadores del PRO en duda -ya que Mauricio Macri le manifestó a Javier Milei, en su ultima cena en Olivos, su postura en contra de Ariel Lijo-, los votos de kirchneristas como Eduardo De Pedro, Mariano Recalde, Juliana Di Tullio, Anabel Fernández Sagasti, Oscar Parrilli, entre otros, se hacen necesarios.
En este sentido, el kirchnerismo tiene el poder de negociar con el Gobierno (más allá de lo que hagan los gobernadores). Así, en las ultimas horas han trascendido dos posibles escenarios que negocia directamente el Instituto Patria.
El primer escenario, consiste en darle los votos al gobierno para aprobar las candidaturas de Lijo y García Mansilla, con la promesa de ampliar la Corte Suprema e ingresar allí nombres del kirchnerismo. Por otro lado, junto con esto, desde el Patria pretenden ocupar 140 puestos que se encuentran vacantes en todo el país, dependientes de la Justicia Federal.
El segundo escenario, es que el kirchnerismo vote a favor de Ariel Lijo, pero rechace a García Mansilla. Así, con más tiempo para negociar, Cristina Fernández de Kirchner le propondría al gobierno un nombre propio para postular en su lugar (aquí se habla de la ex Senadora María de los Ángeles Sacnun).
El Gobierno está apurado, ya que sabe que por cada minuto que pasa, la candidatura de Lijo (que hoy está en números negativos) corre más peligro. Este factor es determinante, ya que desde el Patria conocen esta situación de vulnerabilidad y juegan con ella.
¿Qué pasará? Dependerá de que tantas ganas tenga el gobierno de cerrar con CFK, a costa de sus ideales básicos. Esos por los que, por ejemplo, repudiaron la estrategia de Martín Lousteau para quedarse con la comisión que controla los gastos de inteligencia hace unas semanas.
EN LANOTICIAWEB RADIO ANALIZAMOS ESTA CUESTIÓN:
