Tres meses después de haber sido baleado por un policía, el cantante volvió a los escenarios con sus canciones solistas y éxitos de Tan Biónica.
“Estoy un poco nervioso”, confesó Chano antes de seguir hablando de sí mismo casi por única vez en la noche. “Les quiero pedir perdón por preocuparlos, a mi familia, a todo el mundo… Les prometo que voy a cambiar. Esta vez sí. En serio, amigos. Los que escribimos somos lamentablemente autobiográficos… Yo no sé si lo mejor está por venir, pero me conviene pensarlo así. Cuando nos ponemos autocompasivos y en víctimas, creemos que tenemos derecho de vivir mal y a pasarla como el orto”, dijo el cantante como preludio al momento más intimista y emotivo de su show en un Luna Park con entradas agotadas.
El comienzo había sido enérgico y junto a su banda, tras un primer bloque de siete canciones (tres de Tan Biónica, cuatro solistas), una habitación bajó desde el techo del estadio para que Chano se sentara en un sillón rojo y se acomodara detrás de una tele mal sintonizada. En ese ambiente, solo, apenas acompañado por una guitarra acústica y una intensa lluvia de luces blancas, cortesía de los celulares del público, se entregó con “Claramente” y “Momentos de mi vida”.
Allí también había un piano tapado por una sábana. Y tras revelarlo, anunció: “Le voy a pedir ayuda a la persona mas importante de mi vida” y se hizo presente su hermano Bambi Moreno Charpentier. En dupla, como en los mejores momentos de TB, regalaron un set de versiones al hueso: “Obsesionario en LA Mayor”, “Arruinarse”, “La ensalada” (“No la pueden creer que la estemos tocando”, dijo Chano, cómplice, sabiendo que es un viejo pedido de los fans de la banda), “Mis madrugaditas”, “La otra manera” y “Las cosas que pasan”.
Reconstruyeron parte de la magia del grupo que tenían con Diego Lichtenstein y Sebastián Seoane, en una fecha y en un lugar muy especial. El 4 de noviembre quedó marcado a fuego y para siempre en el calendario del piberío biónico desde el estribillo de “La melodía de Dios”. Y el “palacio de los deportes” es el lugar en el que la banda comenzó a hacerse masiva y popular desde su debut en 2012: un triplete que fue corolario del largo “Obsesionario Tour”.
“¡Qué lindo estar todos acá de nuevo en esta vida loca, hermosa! Qué bien que los veo, me encantaría estar a la altura”, dijo después de tomar un poco de aire y pedir un poco de “nafta” (una botellita de agua). Se tira unos pasos, pone su voz al límite: la entrega física de Moreno Charpentier es total, pero pese a lo que transitó en los últimos meses, no se lo nota ni agotado ni agobiado.
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“¡Que hermoso esto, no me merezco tanto!”, dijo la voz líder después del estallido provocado en el estadio por “Ella”, uno de los más grandes hits de Tan Biónica. “Estas canciones realmente cobran sentido cuando llegan a su boca y me dejan escucharlos cantarlas así. Yo ahora me voy a una habitación de hotel, solo, no me interesa nada más que estar bien para seguir”, contó antes de despedirse.
