Con el objetivo de ordenar el avance legislativo antes del cierre del año, Patricia Bullrich delineó una estrategia para intentar que la reforma laboral llegue al recinto del Senado con los consensos necesarios. La titular de La Libertad Avanza (LLA) proyecta iniciar el miércoles los plenarios de comisiones y confía en que los espacios aliados aporten propuestas para firmar dictamen antes del fin de semana. Su desafío inmediato: asegurarse dos voluntades más para llegar con margen a la sesión.
Si las negociaciones prosperan, la discusión en el recinto podría darse entre el 27 y el 30 de diciembre, en un paquete que también incluiría el Presupuesto 2026, con el oficialismo convencido de que contará con el respaldo de los gobernadores. Incluso circula la posibilidad de abrir el Senado un sábado, si una mayoría así lo definiera, para que la iniciativa pueda girarse a Diputados. El primer objetivo de Bullrich es garantizar los 37 votos necesarios para habilitar la sesión y aprobar la reforma.
La arquitectura parlamentaria actual le asegura al oficialismo y sus aliados un piso de 36 votos: los 21 de LLA, los diez de la UCR, los tres del PRO y el acompañamiento del dúo misionero alineado con Carlos Rovira. Aun así, persisten dudas respecto de la pampeana del PRO, Victoria Huala, quien este año acompañó casi toda la agenda de la oposición.
Los límites de la reforma laboral
Ante ese escenario ajustado, el oficialismo intenta asegurar dos respaldos adicionales, aunque la tarea se complica por el volumen y la sensibilidad del proyecto. En la dupla de Provincias Unidas (PU) –el correntino Carlos Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo– reina la cautela.
“Hay acuerdo en discutir una reforma, pero lo que mandó el Gobierno es difícil. Muchos títulos, muchos puntos y se pierde el foco”, señaló una fuente con acceso a ese espacio. Tampoco se mostró inclinada a acelerar el tratamiento la salteña Flavia Royón, alineada con el gobernador Gustavo Sáenz.
La senadora remarcó que “Argentina necesita una reforma laboral que modernice los métodos y mecanismos de contratación acorde a los nuevos trabajos de hoy” y que permita “que el empleo informal pase a ser empleo de calidad”, evitando “la industria del juicio”.
Sin embargo, Royón advirtió que sería “un error tratar un proyecto de esta magnitud con apuro e improvisación. Si no damos una discusión seria, técnica y responsable, podemos perder una oportunidad histórica para generar trabajo formal, atraer inversiones y proteger tanto a trabajadores como a empleadores”.
Con los 28 senadores de Unión por la Patria (UP) firmes en su rechazo ―y habiendo recibido este jueves a autoridades de la CTA―, el oficialismo depende del apoyo de partidos provinciales, donde nadie quiere exponerse dando el primer paso.
Los aliados que no alcanzan
Con la dupla de Santa Cruz inclinada por el rechazo, Bullrich necesita persuadir al resto de los gobernadores con representación en el Senado. La definición de los gremios petroleros será decisiva, dado su peso en los votos de Chubut y Neuquén, cada una con un monobloque. También será clave la postura de la tucumana Beatriz Ávila, referenciada en el gobernador Osvaldo Jaldo, aliado ocasional del Gobierno.
Fuentes legislativas señalaron que, por ahora, los sindicatos patagónicos no se sumaron a la resistencia de la CGT, que prepara una marcha para el 18 de diciembre. De hecho, no forman parte de la central obrera ni asistieron al encuentro con UP en el Senado este miércoles.
En paralelo, existía expectativa por el silencio de gremios estatales alternativos, que apoyan la eliminación de la cuota solidaria compulsiva. Para Martín Menem, sin embargo, lo más conveniente era evitar incorporar temas sindicales y concentrarse en las relaciones laborales.
Intentó imponer esa mirada a Federico Sturzenegger, aunque con éxito parcial. Se mantiene la posibilidad de que las empresas actúen como agentes de retención de cuotas sindicales, pero no de otros aportes destinados a trabajadores no afiliados, como los aportes solidarios paritarios. Esa redacción, aun así, no motivó a la CGT a volver a la mesa de negociación.
Los debates en comisiones
Los posicionamientos se irán explicitando a medida que avancen los debates y se revisen los detalles del proyecto. El cronograma de comisiones se definirá tras la reunión de labor parlamentaria convocada por Victoria Villarruel para el martes 16 a las 11.
Varios aliados eventuales no comprenden por qué esa reunión no se realizó este jueves. “Cada vez que un senador vuelve a su provincia, regresa con más planteos”, repetían los más escépticos, sorprendidos por los tiempos de la vicepresidenta. Tampoco está claro si habrá acuerdo respecto de la distribución de espacios en las comisiones.
Ese mismo día debería conocerse el esquema completo del tratamiento de la reforma. Hasta ahora, solo la UCR fue interiorizada de los planes de Bullrich, cuyos referentes adelantaron que presentarán modificaciones. La titular de LLA pidió un anticipo para negociar con el Ejecutivo.
El resto de los bloques optó por mostrarse prudente: “Estamos estudiando” y “nos tomaremos un tiempo” son las respuestas más comunes entre los senadores consultados. Todo indica que el debate será complejo.
