A cuatro meses de los compromisos oficiales, productores y entidades rurales denuncian que el Gobierno solo reactivó una parte mínima del dragado. Reclaman una respuesta inmediata y advierten por riesgos productivos e hídricos.
La relación entre el campo y el Gobierno nacional sumó un nuevo foco de tensión. Las obras de dragado en el río Salado continúan mayormente paralizadas, pese a las promesas que la administración de Javier Milei realizó ante la Mesa de Enlace. De los tres sectores que Nación aseguró que volverían a ponerse en marcha, solo uno registró avances parciales.
El reclamo surgió desde el consejo asesor que integran las entidades agropecuarias para seguir el Plan Maestro del Salado. Desde ese ámbito exigieron “la reactivación plena y total” de los trabajos y cuestionaron la falta de definiciones oficiales.
Alberto Larrañaga, titular del Consejo Asesor del Plan Maestro del Salado, puso el foco en el contexto climático actual y remarcó una oportunidad perdida. “Hay que aprovechar la actual bajante del río, que brinda las mejores condiciones para reactivar todo ya, sin más demoras”, sostuvo. El dirigente advirtió que una eventual crecida complicaría el escenario operativo. En ese sentido, señaló que “se complicaría toda la logística necesaria para el despliegue de maquinarias y construcción de recintos, entre otras tares previas al dragado”.
La preocupación en el sector no se limita al calendario de obra. El temor a nuevas inundaciones volvió al centro de la escena, en especial por la experiencia reciente que dejó el año pasado. La ausencia de trabajos estructurales sobre el cauce del Salado impacta de forma directa sobre miles de hectáreas productivas.
En los hechos, el Gobierno solo puso en funcionamiento dos dragas en uno de los tres sectores del Tramo IV.2, que abarca unos 30 kilómetros entre Lobos y Roque Pérez. Ese reinicio parcial quedó lejos de lo anunciado a fines de septiembre de 2025, cuando Nación prometió una reactivación inmediata.
Desde el campo también señalan un problema financiero sin resolver. La administración nacional aún no saldó deudas con las empresas contratistas, un paso clave para normalizar el ritmo de obra. A mediados de octubre, ya se conocía que esos compromisos seguían pendientes y que la mayoría de los trabajos permanecía frenada.
Por ahora, el Consejo Asesor no recibió información oficial sobre los dos subtramos restantes. Solo circularon versiones informales sobre contactos con las contratistas. Mientras tanto, la bronca crece en el interior bonaerense y el Salado sigue a la espera de obras que el campo considera urgentes e impostergables.
