En la cumbre del clima resuena la partida de la delegación argentina. Y esta mañana el vicepresidente de Brasil, Gerardo Alckmin expresó ante la pregunta de periodistas argentinos y brasileños: “Lamento la decisión de Argentina”.
La misma postura tuvo minutos después la ministra de ambiente de Brasil, Marina Silva, mientras se conocía que la delegación argentina hacía esfuerzos por cambiar pasajes para llegar cuanto antes a Buenos Aires, tal como les ordenó el Gobierno.
Alckmin enseguida aprovechó para posicionar a Brasil como líder en la lucha contra el cambio climático. Y anunció que Brasil redujo 67% las emisiones comparado con 2005, en parte y en lo que es una señal a la Argentina con la mezcla de las naftas con biocombustibles, 27% de etanol y 14% de biodiesel. Y recompuso 45% la forestación en el Amazonas. «Somos un ejemplo mundial», dijo Alckmin muy sonriente.
Y así se refirió el lanzamiento del mercado de bonos de carbono, que lo posiciona como un jugador de peso y que le significará captar millones de dólares al compás de sus compromisos ambientales. El Senado brasileño lo aprobó el último
“El carbono dará una gran contribución; nuestro desafío de deforestación cero está muy asociado a estos mecanismos innovadores que permiten que la protección de los bosques y la restauración forestal sean algo que posibilitará secuestrar más y más emisiones, y al mismo tiempo promover ingresos y condiciones de vida digna para aquellos que protegen los bosques”.