La alta inmunidad despúes de tres años de haber comenzado la pandemia replantea la necesidad de cambiar el esquema de vacunación.
El covid en Argentina, y en gran parte del mundo, ya no es noticia. En nuestro país los contagios en este momento se encuentran en un piso histórico. Por eso comenzó a evaluarse cambiar el esquema de vacunación actual a través de diversos estudios que se fueron conociendo.
En un estudio de The Lancet señala la “inmunidad híbrida” (natural y vacunal) como la mejor estrategia para enfrentar hoy la enfermedad surgida en Wuhan. Según estima el infectólogo Roberto Debbag, “el 90 por ciento de la población ya debe haber tenido Covid”.
“Hay que ponerlo en el contexto de los diferentes grupos de edades. Hoy en el mundo sólo se producen vacunas bivalentes (variante Wuhan y BA.4 y BA.5 de Ómicron). Es importante saber cuántas dosis se han dado previamente los pacientes y en qué grupo de riesgo están”, señaló un especialista norteamericano.
Además, agregó que «la recomendación es que toda persona mayor de 65 años o menor de 65 con factores de riesgo reciba la vacuna bivalente, porque ha demostrado que baja la probabilidad de complicación y de muerte, inclusive en este grupo que estaba vacunado previamente con las vacunas monovalentes. Y también baja la posibilidad de reinfección”.
«Los 17 millones de argentinos que no recibieron la tercera dosis y el 50 por ciento que no recibió la cuarta dosis, deberían recibir la bivalente. O incluso los que están en grupos de riesgo y deben aplicarse la quinta. La quinta dosis no se vincula con refuerzos continuos, sino a mejorar la eficacia en base a lo que circula”, sumó.
Por otra parte, sobre el asunto, el reconocido infectólogo Eduardo López señaló diferenció lo que sucede con los refuerzos en Argentina y en otras partes del mundo. “Los países centrales han vacunado siempre con vacunas de ARN mensajero, venían bien vacunados y pasan a recibir la cuarta o quinta dosis con la bivalente, dos meses después de la última dosis que hayan recibido. Argentina tiene un problema porque nos hemos vacunado con diferentes tipos de vacunas. Ahora se está tratando de uniformar esa mezcla con la bivalente”.
Con respecto a la eficacia de las bivalentes, López dijo que “se está viendo que dura ocho meses, con lo que junto con la persistencia de la inmunidad celular permitiría pasar a ser una vacuna anual adecuada a las variantes que estén circulando”.
