El presidente selló una excelente semana, donde volvió a tejer su relación con los empresarios, con su discurso del sábado 17 de octubre.
La pandemia, la crisis económica y los errores no forzados en la intervención de Vicentín y el proyecto de la reforma judicial fueron un combo indigerible para gran parte de la sociedad que derivó en el peor momento del gobierno.
Pero la semana pasada, Alberto Fernández encontró el timón que supo tener en febrero- marzo para inflar el pecho y no sólo para robustecer la coalición gobernante, si no también, tímidamente, darle su impronta al peronismo.
La «frutillita del postre» para coronar una necesitada semana para el jefe de Estado fue el sábado con los festejos del 17 de octubre; pero el telón de fondo -no menos importante- por el cual Alberto volvió a ser Alberto fue reunirse con el establishments empresarial para mejorar esa relación que venía maltrecha.
El eje de ese acercamiento estuvo en diversas reuniones que mantuvo el presidente con distintos empresarios; con el lanzamiento del Plan Gas 4 en Vaca Muerta y con su presencia en el Coloquio de Idea, algo que ni Cristina ni Néstor hicieron.
“Millones de argentinos reclaman un futuro y estamos seguros que hay otro país, a esta Argentina derrumbada la vamos a poner de pie nosotros, la vamos a curar sin odios, vamos terminar con la Argentina del odio”, afirmó Alberto el sábado en En el marco de la conmemoración del 75° aniversario del Día de la Lealtad Peronista, desde el salón Felipe Vallese en el edificio de la CGT sobre la calle Azopardo.
Alberto volvió a ser Alberto y se reunió con el establishments empresarial para mejorar esa relación que venía maltrecha.
Para muchos, ese discurso, con fuerte contenido gestual, fue un relanzamiento por parte de Albero Fernández y la ausencia de Cristina Fernández de Kirchner ayudó para posicionarse en el centro del Frente de Todos.
A lo recién mencionado, la presencia de Mauricio Macri en los medios de comunicación también colaboró para que Alberto se haga dueño de la agenda y seduzca al ala dura del kirchnerismo con su contundentes respuestas al ex mandatario de Cambiemos.
Alberto Fernández tuvo su semana de gracia. Retomar el centro de de la escena dentro del oficialismo, marcar la agenda de recuperación económica , habrá algunos indicios positivos que se conocerán esta semana, le darán calma a un Gobierno que venía golpeado por varios flancos y que ya piensa en las elecciones del año que viene.
