A una semana de las elecciones, el presidente evaluó que la pospandemia debe propiciar un «debate ético» sobre la desigualdad y advirtió que América Latina debe encaminarse a reconquistar la unidad perdida.
El presidente Alberto Fernández, recién llegado de una actividad en el municipio de Avellaneda, recibió a Télam este pasado viernes 5 de noviembre para dar su primera entrevista luego de su gira internacional por el G20 y la Conferencia climática de Glasgow.
El presidente comenzó la entrevista, con los hechos y consecuencias ocurridos por los efectos de la pandemia, destacando la recuperación económica que probablemente esté por venir.
«Me parece que lo que el mundo tiene hoy es desánimo por tanta muerte y dolor, a lo que se suman los efectos en la economía. Todas las economías del planeta cayeron. Todas, absolutamente todas. Y la recuperación tiene ritmos desiguales. En algunos lugares es muy rápida. Nuestra recuperación económica, por ejemplo, debe ser de las más rápidas del mundo. Pero no ha llegado a todos y hay gente que todavía no siente esa mejora. Y entonces hay una parte de los argentinos desanimados».
El jefe de estado remarcó la desigualdad existente a nivel global, sobre todo en países de menores recursos, esto se denotó claramente por la aparición de la pandemia y por el protagonismo otorgado al mundo financiero, en lugar del productivo. «En gran parte, semejante desigualdad nace el día que el capitalismo le prestó más atención al gerente financiero que al de producción. Ese debate ético es el debate que está y que no todos abordan, porque hay un mundo que resiste ese cambio. Wall Street resiste ese cambio. El conservadurismo americano resiste ese cambio».
«La pandemia hizo que los países desarrollados le presten mayor atención a los países pobres, básicamente concentrados en África y en Asia, con un propósito claro: ayudarlos para evitar las oleadas migratorias hacia Europa y a Estados Unidos».
El presidente no dejó de lado uno de los temas mas relevantes de la agenda que es la insostenible deuda con el Fondo Monetario Internacional.
«Otro tema es el de las sobretasas. El Fondo, que es un prestamista de última instancia, está cobrando actualmente tres veces la tasa que paga el mercado, algo quedó mal, por lo tanto revisémoslo. Lo planteamos, Europa nos acompañó y lo impusimos. Y el tema se va a tratar en diciembre, según anunció el organismo».
Respecto al impacto impositivo a las pequeñas y medianas empresas, el presidente se apoyó en algunos dichos de campaña ya escuchados en otro momento de facilitarles la situación a los sectores más vulnerables. También hizo foco en la presencia del Estado.
«El mundo debe tender a un sistema más progresivo en materia impositiva, donde el que menos tiene, menos pague; y el que más tiene, pague más. Los argentinos deberíamos mirar más modelos como Finlandia, Islandia, países en los que el Estado está muy presente, donde los impuestos se cobran y el Estado presta los servicios esenciales con muy buena calidad, hablo de salud y educación».
«Nosotros, en Argentina, hicimos mucho en ese sentido, pero el vértigo de la pandemia no nos deja verlo en toda su dimensión. No sólo conseguimos el Aporte Solidario de las Grandes Fortunas, que acumuló una importante cantidad de dinero. Nosotros cambiamos Ganancias, dejamos de cobrarle Ganancias a los asalariados y las grandes empresas pagan más Impuesto a las Ganancias que las Pymes».
Hoy América Latina es definida como una “región en disputa” entre modelos neoliberales y gobiernos populares pero Fernández dio centralidad a la tercera posición que generó el peronismo, manifestándose como una fuerza única.
«Tengo la impresión que el mundo está en el debate de una nueva bipolaridad entre Estados Unidos y China. Y que América Latina puede ser un contrapeso en ese escenario, que impida la bipolaridad. Nosotros nunca creímos en las bipolaridades, las padecimos. El peronismo creó la Tercera Posición, renegando de la bipolaridad. Con Néstor (Kirchner) apostamos desde el primer día por la multilateralidad, es decir, a abrirnos al mundo y no a dos que mandan. Desarrollé toda una política de multilateralidad con Europa, que ha dado sus frutos. Lo hice porque en Estados Unidos gobernaba alguien que le hizo mucho daño a América Latina, que se llamaba (Donald) Trump«.
«No es un escenario fácil el que se da porque, además, la pandemia ha alterado el ánimo de muchos y no se está observando. Se lo dije a Biden cuando hablamos por teléfono y el otro día cuando lo crucé: nadie quiso que gane Biden tanto como yo, aunque en realidad lo que necesitaba era que perdiera Trump. Ahora, Biden es una expectativa de que pueda hacer algo distinto. Es un keynesiano puro, y uno lo celebra. Hace falta que esa nueva mirada del gobierno de Biden también se refleje en la política exterior. Ahora, América Latina es un continente conmocionado y debemos recuperar la unidad perdida».
«En este contexto Argentina tiene intereses en pugna, porque nosotros no representamos lo que representan nuestros opositores. Los chicos que votan a los libertarios, lo que no advierten es que están votando a los más conservadores de todos».
Cuán difícil es ser presidente en una Argentina y un mundo con poderes tan concentrados, el mandatario, ya tenía conocimiento certero acerca de la política económica argentina, pero nunca se había imaginado que podría toparse con una pandemia.
«Lo único que sí admito, por supuesto, es que nunca pensé que iba a llegar una pandemia. Dónde están los poderosos y cómo actúan sus intereses, dónde estamos parados y qué intereses defendemos, y cuánto nos va a costar cada pelea, todo eso lo tenía calculado. Lo que no tenía calculado fue la pandemia. Nosotros tenemos que reconstruir un mundo distinto. No tiene sentido volver a lo mismo después de tanto dolor y pesar».
