El jefe de bloque kirchnerista se refirió a la fuerte discusión que se dio en el recinto la semana pasada durante el debate por la reforma judicial. Además, detalló por qué se enojó y quiso golpear a un par de la cámara de Diputados.
Las imágenes circularon durante todo el día: enfurecido por un botellazo, Agustín Rossi intentó ir a buscar al autor del ataque, el diputado Sergio Pansa. Este lunes, el jefe de bloque kirchnerista publicó una columna de opinión para justificar su enojo.
"Muchos se preguntan qué pasó durante la reciente sesión de la Cámara de Diputados para llegar a tal nivel de tensión. La respuesta es muy simple: en el recinto se puso en evidencia la estrategia de los partidos políticos y medios de comunicación opositores para impedir el tratamiento de una serie de leyes que apuntan a que la corporación judicial pierda los privilegios que ostenta en la Argentina", explicó.
En el artículo publicado en Página 12, el jefe del bloque kirchnerista que "el clima vivido la semana pasada sólo fue comparable al experimentado durante el tratamiento de las retenciones móviles a mitad del 2008" y cuestionó "el escándalo desplegado por la oposición durante el tratamiento en particular" porque "sólo buscó embarrar la cancha" de la discusión.
En ese sentido, Rossi recordó que el oficialismo debió "desmontar cada uno de los falsos escenarios planteados por la oposición".
"Todos los proyectos remitidos por el Ejecutivo fueron modificados en su cámara de origen. Además, el Senado incluyó todas las aclaraciones necesarias en el proyecto de cautelares, tras el rico aporte del CELS. Y en Diputados incluimos las consideraciones realizadas por la Corte Suprema a partir de los comentarios de las cámaras federales de apelación", alegó.
Sin embargo, el diputado nacional por Santa Fe señaló: "Estos gestos de buena voluntad del oficialismo fueron en vano y, finalmente, todas las tensiones previas se trasladaron al recinto". "La oposición hizo lo imposible para que no tuviéramos quórum, pero logramos en soledad, junto a nuestros aliados, abrir la sesión con 132 diputados presentes. (…) Recibimos permanentes descalificaciones, insultos y provocaciones. A pesar de todo, logramos aprobar el proyecto con 130 votos afirmativos", apuntó.
"Las agresiones al presidente de la cámara Julián Domínguez y el botellazo que me lanzaron desde la bancada opositora fueron parte de una estrategia desplegada en etapas: impedir la sesión, presionar a los indecisos, escrachar a los diputados que estaban a favor y caldear los ánimos en el recinto para que cualquier circunstancia evitara que la mayoría que ostentamos a lo largo de toda la sesión pudiera expresarse claramente", argumentó en ese sentido.
Por último, Rossi concluyó: "Durante la sesión sentí que la oposición tenía un solo objetivo: robarnos la sesión para impedir la aprobación de las leyes. Por eso mi enojo. Indigna la mentira y la trampa permanente. Indigna la agresión y el insulto. Indigna el patoterismo y el intento de robarnos la sesión. Ratifico lo que dije en mi discurso: son “profetas del odio”. Algunos días después de la sesión, la indignación deja paso a la tristeza. ¿Tristeza de qué? De tener una oposición tan indigna".
