La mesa política del oficialismo se reunió durante dos horas para coordinar proyectos clave, aunque persistieron diferencias sobre reformas sensibles como el Código Penal y la agenda parlamentaria.
La conducción política del Gobierno llevó adelante este viernes una reunión clave en Casa Rosada con el objetivo de reorganizar la estrategia legislativa y fijar prioridades para las próximas semanas. El encuentro, que se extendió por dos horas, reunió a las principales figuras del oficialismo con la intención de unificar criterios en torno a las iniciativas que el Ejecutivo pretende impulsar en el Congreso.
La convocatoria surgió días atrás por impulso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien buscó imprimirle un perfil más activo a la agenda política. En su entorno consideraron que la discusión pública debía girar hacia nuevas propuestas. En ese marco, el funcionario expresó ante un interlocutor: “Los medios ya pasaron del lado del ridículo total”. Sin embargo, dentro del propio oficialismo no todos compartieron ese diagnóstico.
Tras la reunión, el Gobierno confirmó el envío de dos proyectos: la modificación de la Ley de Salud Mental y una iniciativa contra el fraude en pensiones por invalidez. Ambos textos formaron parte de un paquete inicial con el que la Casa Rosada buscó retomar la iniciativa política.
El encuentro contó con la participación de Karina Milei, Martín Menem, Santiago Caputo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Ignacio Devitt y Eduardo “Lule” Menem. Luis Caputo no asistió debido a su presencia en reuniones internacionales en Estados Unidos.
Uno de los puntos más conflictivos surgió en torno a la reforma del Código Penal. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, impulsó una estrategia gradual. Propuso avanzar primero con cambios acotados, centrados en la incorporación de nuevos delitos y el endurecimiento de penas, para luego discutir una reforma integral. Esta postura encontró respaldo en el presidente de Diputados. En ese sentido, Menem sostuvo ante dirigentes del espacio: “Yo necesito proyectos que no sean tan extensos”.
En contraposición, el sector alineado con Santiago Caputo planteó la necesidad de encarar una modificación completa del Código. Desde ese espacio advirtieron sobre los riesgos de avanzar de manera fragmentada. Uno de los especialistas cercanos a ese esquema explicó: “Podés generar un desfasaje entre ciertas tipificaciones que quieras hacer con respecto a todo el resto del Código, que va a ser más viejo. Corrés el riesgo de tener una nueva Ley Blumberg”.
Las diferencias quedaron sin resolver. Hacia el cierre del encuentro, ambas líneas reconocieron que no lograron unificar una estrategia común sobre este punto.
La agenda incluyó además el análisis de otras iniciativas relevantes. Entre ellas apareció el proyecto conocido como “ley Hojarasca”, impulsado por Federico Sturzenegger, que planteó la derogación de decenas de normas consideradas obsoletas. También se evaluaron acuerdos internacionales y el avance de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una propuesta que incluyó desalojos exprés y modificaciones en el régimen de expropiaciones.
Este último proyecto generó resistencias en la oposición y presentó dificultades para su tratamiento parlamentario. Varios de sus puntos ya despertaron críticas en el Senado, lo que anticipó un debate complejo.
Otro eje abordado fue la reforma política. El Gobierno impulsó la eliminación de las PASO, cambios en la Boleta Única y nuevas reglas para los partidos. Sin embargo, surgieron diferencias internas sobre la implementación de circunscripciones uninominales, una propuesta que no contó con respaldo unánime dentro del oficialismo.
En paralelo, la cuestión del financiamiento universitario también ocupó un lugar central. El Ejecutivo buscó frenar la aplicación de la ley vigente mediante un recurso judicial, mientras demoró la presentación de su propio proyecto alternativo. En la Casa Rosada reconocieron el impacto fiscal de la iniciativa vigente, pero la falta de avances propios dejó expuestas dificultades en la gestión política que admitieron puertas adentro.
El encuentro dejó en claro que, pese al intento de ordenar la agenda, las diferencias internas y la complejidad del escenario legislativo condicionaron el avance del oficialismo en un momento donde buscó recuperar centralidad en la discusión pública.
