Frente a la situación nuclear que atraviesa Japón, el subsecretario de Obras Públicas de la Nación dialogó con LaNoticiaWeb sobre las características de las instituciones nucleares argentinas y explicó los avances del país en esta materia. Además, criticó el tratamiento que hicieron algunos medios de comunicación sobre lo ocurrido en el país oriental.
Por Antonela Galiani
El subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala, comenzó por pedir prudencia en el tratamiento de la información sobre los posibles daños nucleares en Japón, tras el terremoto seguido de Tsunami que azotó al pueblo asiático. Además, afirmó que “al día de hoy no se puede hablar de un evento severo ni tampoco de que no lo sea”, y resaltó la importancia de transmitir tranquilidad.
Siguiendo con el análisis de la difícil situación que se vive hoy en Japón, el ingeniero definió como correcta la reacción del gobierno Nipón: “Lo que hizo la autoridad regulatoria japonesa es lo que recomienda el procedimiento de quienes tenemos centrales nucleares funcionando. Lo primero fue apelar a la ingesta de pastillas de yodo libre de yodo 131, que es lo que permite la saturación de los distintos tejidos sensibles del cuerpo humano, para que ante cualquier ingesta de yodo posterior no se acumule, sino se elimine del cuerpo. Luego, circunscribieron la zona a 20 kilómetros de la central para obtener el espacio suficiente para la intervención y establecieron perímetros de seguridad de 30 kilómetros más”.
Una vez aclarada su opinión sobre las condiciones del país asiático, Fatala se dedicó a explicar la situación de las centrales nucleares argentinas. Recordemos que en el país existen dos centrales en funcionamiento: Atucha I -ubicada en el Partido de Zárate, precisamente en la ribera del Río Paraná de las Palmas, cerca de la localidad de Lima- que es la primera instalación nuclear de Argentina y de América Latina destinada a la producción de energía eléctrica; y la central Embalse, ubicada en la localidad de Embalse, Córdoba.
“Todas las instalaciones que tenemos en el país están muy por encima de la media que se establece en materia de control y seguridad. Hemos adoptado, desde el punto de vista de la protección radiológica y la seguridad nuclear, el criterio de ´tan bajo como sea posible`, es decir minimizamos al mínimo el nivel de impacto contaminante para disminuir el riesgo ocupacional como habitacional. Además, a todos los monitoreos en forma continua y a los equipos electrónicos con los que contamos, se suma un control biológico, que se hace dos o tres veces al día, del pasto circundante y de la leche de las vacas que están en la zona, para que, en caso de que haya migración de yodo 131, estos indicadores nos permitan saber cómo está el nivel de concentración en la cercanía de las instalaciones nucleares”, explicó.
Además, el subsecretario se mostró molesto con la forma en la que los medios de comunicación trataron lo ocurrido en Japón. “Hay algunos medios de los cuales me llama mucho la atención el nivel de dramatismo que le ponen a los títulos. Hay que tener cuidado con la información que se maneja, ya que los títulos catastróficos preocupan a las personas que viven cerca de las centrales nucleares, tanto en Lima como en Embalse”, aseguró.
Por último, Fatala se refirió a la cercana inauguración de una tercera centra nuclear: Atucha II, que permaneció abandonada por más de 20 años. “Néstor Kirchner retomó su construcción con el programa que hacemos desde el Gobierno Nacional para la recuperación tecnológica y científica, de lo que tiene que ver con la actividad nuclear con fines pacíficos. Además, la máquina que va a funcionar en esta central es un invento argentino, algo que pocos deben saber”.
Y luego lanzó: “Argentina ha hecho un esfuerzo muy grande y no es bueno que muchos medios preparen el terreno para opacar ese logro”.
