En los barrios populares del Gran Buenos Aires, los precios de alimentos básicos avanzaron a un ritmo mayor que el índice general. Los cortes de carne vacuna encabezaron los aumentos y agravaron el impacto sobre los sectores más vulnerables.
El aumento de precios que marcó el primer trimestre del año no reflejó de forma uniforme lo que ocurrió en todos los rubros. En los barrios populares del conurbano bonaerense, el encarecimiento de los alimentos fue más intenso y tuvo a la carne vacuna como principal motor de la suba.
Un relevamiento en carnicerías de 20 distritos del Gran Buenos Aires registró incrementos muy por encima del promedio general. El caso más extremo fue el de la nalga, que alcanzó un salto de 98,71% entre enero y marzo. Ese dato contrastó con el 9,4% de inflación acumulada en el mismo período.
El informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) también mostró un fuerte avance de las canastas que marcan los niveles de pobreza e indigencia. La Canasta Básica Total y la Alimentaria subieron 14,07% en las zonas más rezagadas del conurbano, un porcentaje superior al registrado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
La diferencia evidenció un fenómeno persistente: los precios en comercios de cercanía crecieron más que en grandes cadenas. Esa dinámica afectó con mayor dureza a los hogares de menores ingresos.
Desde el Isepci, su director Isaac Rudnik planteó el escenario con una advertencia: «Podemos disentir sobre los porcentajes de aumentos de los precios de los bienes y servicios indispensables que debemos consumir, sobre la composición de las Canastas de Consumo, o sobre la medición de los ingresos de los trabajadores no registrados, pero es incontrastable que la inflación no sólo no ha mantenido la tendencia descendente del primer semestre del 2025, sino que en el segundo semestre y en este primer trimestre de 2026, ha vuelto a subir sin prisa, pero sin pausa».
El relevamiento también permitió comparar el comportamiento de distintos rubros. Los productos de almacén subieron 10,66% y los de verdulería 8,31%. Ambos quedaron por debajo del promedio de las canastas.
El mayor salto se concentró en las carnicerías, donde los precios avanzaron 20,60% en el trimestre. La suba duplicó el ritmo de otros alimentos y marcó una diferencia clara dentro del consumo cotidiano.
Dentro del sector cárnico, los cortes vacunos lideraron los aumentos. La carne picada subió 49,46%, la paleta 75,79%, el asado 81,48% y la carnaza 86,29%. En contraste, el pollo registró un alza menor, de 19,77%, mientras que el pescado avanzó 45,26%.
En el resto de los alimentos, el comportamiento fue dispar. El tomate mostró una leve baja de 2,58% y se ubicó como una excepción dentro de una tendencia general de aumentos. También hubo incrementos moderados en el zapallo, el puré de tomate y la leche entera.
El resto de los productos presentó subas más marcadas. Las frutas encabezaron la lista, con aumentos de 55,55% en la manzana y 49,23% en la banana. Luego aparecieron el aceite mezcla, el caldo concentrado, el pan, la zanahoria, la pera y los huevos, todos con incrementos significativos.
El relevamiento dejó en evidencia una brecha creciente entre el índice general y los precios reales que enfrentan los sectores populares. En ese contexto, la evolución de la carne se consolidó como el factor más determinante del deterioro del poder adquisitivo en el conurbano.
