El matrimonio presidencial permanece en su mansión de la villa turística desde el miércoles 30. Aunque se esperaban reuniones cumbres para analizar cambios en el gabinete, el único que los visitó en Los Sauces fue su hijo, Máximo Carlos, cada vez con mayor protagonismo en el armado oficialista y en la embestida contra el Grupo Clarín.
Fuente: Diario Perfil
El Calafate es un lugar clave. Entre Los Alamos y Los Sauces, se gestaron hace casi diez años las ganas de Néstor Kirchner de llegar a la Presidencia. Ahora, la villa turística se convirtió en la sede oficial de la toma de decisiones: es donde el matrimonio presidencial planifica cada uno de los pasos de su gobierno.
El miércoles, después de inaugurar obras eléctricas en la localidad santacruceña de Pico Truncado, Cristina llegó a El Calafate. El viernes participó de la presentación del Museo del Hielo y se dedicó a descansar. Néstor Kirchner se recluyó en Los Sauces, la residencia presidencial, y no salió ni siquiera para cenar. La Presidenta sólo se mostró apenas pisó suelo calafatense y en el Hotel Posada de Los Alamos se la vio escoltada por su cuñada, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
El jueves, desde Río Gallegos, llegó a la posada K Máximo. El hijo mayor de los Kirchner se unió al descanso presidencial y bien temprano salió a hacer footing por los alrededores de la residencia de sus padres y la avenida principal. Como le gustaba hacer a su papá, rodeó la Laguna Nimez acompañado de Daniel Álvarez, el secretario presidencial asignado a Néstor K, y por parte de la custodia que lo siguió a pie por todo el trayecto llevando una botellita de agua mineral.
La disputa entre el campo y el Gobierno sigue abierta en una pelea sin cuartel y todo tipo de especulaciones rodearon el retiro espiritual K en El Calafate. Pero nada de lo que se pensó en un primer momento ocurrió. El jefe de Gabinete Alberto Fernández parece haber extendido su contrato con los Kirchner y se quedó en Buenos Aires. Ninguno de los funcionarios de primera línea que integran la mesa chica del Frente para la Victoria acompañaron a la Presidenta en este viaje.
El secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, tampoco viajó y Cristina sólo se dedicó a tomar aire fresco y mirar películas. Sus secretarios se encargaron de mantenerla informada mediante comunicación directa con el jefe de Gabinete.
Según contaron fuentes cercanas al matrimonio K, la injerencia de Máximo en las decisiones de la Presidenta y el ex presidente es cada vez más importante. Al parecer, el líder de La Cámpora está “obsesionado” con la política y su presencia en Los Sauces no responde a cuestiones familiares. El descanso presidencial terminó cuando los Kirchner abandonaron El Calafate después del partido de Racing Club con Rosario Central, que fue un encuentro trascendental por la permanencia en la primera división. Es que Máximo y el ex presidente, fanáticos de La Academia, querían ver los 90 minutos de fútbol en la tranquilidad del Sur.
