Un informe elaborado por la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), titulado “Mercado laboral y neoliberalismo financiero”, advierte sobre una creciente fragmentación entre sectores ganadores y perdedores dentro del actual modelo económico.
La crisis del empleo registrado continúa profundizándose en Argentina. Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante abril dejaron de operar 1.814 empresas, lo que equivale al cierre de casi 60 firmas por día.
Con estas cifras, desde el inicio del gobierno de Javier Milei ya desaparecieron 28.262 empresas en todo el país, mientras que el mercado laboral perdió 341.396 puestos de trabajo registrados desde noviembre de 2023.
Durante abril, además, se destruyeron otros 1.555 empleos formales, en un escenario que contrasta con algunos indicadores macroeconómicos que muestran señales de recuperación. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec registró una suba interanual del 1,6%, aunque también reflejó una caída del 1,5% respecto de marzo. En paralelo, el Producto Interno Bruto (PIB) había crecido un 2,3% interanual durante el primer trimestre del año.
Las pymes, las principales afectadas
Uno de los datos que más preocupa es que la cantidad de empresas cerradas supera ampliamente a la de puestos laborales destruidos durante abril. Para especialistas, esto evidencia que el impacto se concentra principalmente en las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con plantillas reducidas y menor capacidad para absorber los efectos de la recesión.
En contraste, algunas compañías de mayor tamaño lograron sostener o incluso ampliar su dotación de personal, compensando parcialmente la caída del empleo en el segmento pyme.
Un mercado laboral cada vez más desigual
Un informe elaborado por la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), titulado “Mercado laboral y neoliberalismo financiero”, advierte sobre una creciente fragmentación entre sectores ganadores y perdedores dentro del actual modelo económico.
“El deterioro del empleo registrado durante 2024 afectó principalmente a los sectores más sensibles a la caída de la actividad y del gasto público, destacándose la construcción, la industria manufacturera y diversos servicios”, señala el estudio.
Si bien durante 2025 y 2026 algunas actividades mostraron signos de recuperación, el trabajo sostiene que estos avances no alcanzaron para revertir las pérdidas acumuladas desde el cambio de gobierno.
Por el contrario, el principal motor de crecimiento del empleo formal se concentró en la explotación de minas y canteras, impulsada por proyectos vinculados a la exportación de recursos naturales y al desarrollo energético.
Según el relevamiento basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), de los 14 sectores analizados, el único que mostró crecimiento sostenido durante los años 2024, 2025 y 2026 fue justamente el vinculado a minas y canteras.
Más monotributistas y menos empleo formal
El informe también alerta sobre un cambio en la calidad del empleo generado durante los últimos años. Mientras el trabajo asalariado registrado continúa retrocediendo, el monotributo creció un 11,9%, consolidándose como una de las principales vías de inserción laboral.
Para la Undav, este fenómeno refleja un proceso de precarización y flexibilización del mercado de trabajo, acompañado por una pérdida de peso de los sectores tradicionalmente sindicalizados y el avance del denominado “trabajador pobre”, es decir, personas que mantienen una ocupación pero cuyos ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.
“El resultado es la consolidación de una estructura laboral dual, con una minoría vinculada a sectores primarios exportadores y una mayoría concentrada en actividades de baja productividad y bajos ingresos”, concluye el estudio.
En ese contexto, el mercado laboral argentino continúa mostrando dificultades para transformar la recuperación de algunos indicadores económicos en una mejora concreta para las empresas y los trabajadores.
