La Diputada Nacional de Unidad Ciudadana estuvo en los estudios de RadioUrbanaBA y calificó al asunto de “problemática de la salud pública y la justicia social”. Sus argumentos a favor de la práctica. La actualidad de la Ley de Sexualidad Integral. Paridad salarial y su visión acerca del futuro del peronismo.
Mónica Macha, Diputada Nacional de Unidad Ciudadana estuvo en los estudios de RadioUrbanaBA y calificó al asunto de “problemática de la salud pública y la justicia social”. Sus argumentos a favor de la práctica. Paridad salarial y su visión acerca del futuro del peronismo.
– ¿Cómo es el diálogo interno por el tema del aborto?
En principio, es un tema transversal a todos los partidos políticos, con lo cual va a tener un efecto diferente en esos bloques, como el nuestro. Nosotros somos 65. Hay una mayoría a favor de la legalización del aborto y otro porcentaje, que una parte podría abstenerse o tendría dudas y otra que definitivamente está en contra. Esto que nos pasa a nosotros le pasa al revés a Cambiemos, tiene una minoría que está a favor y una mayoría que está a favor de votar en contra o la abstención. El trabajo que estamos haciendo ahora está concentrado en el proyecto que presenta la campaña por el aborto seguro, legal y gratuito. Ese proyecto es el que estamos militando todas las compañeras de distintos bloques para construir esos consensos al interior de cada bloque.
– Había un punteo en el diario Clarín que hablaba de 38 indecisos.
Masomenos. Nosotros manejamos un poquito más de indecisos, estaríamos en 50.
– Me gustaría apelar a que alguno de nuestros televidentes podría ser uno de estos legisladores indecisos. ¿Cuáles son tus argumentos para convencer a quienes no lo están?
En principio que lo pensamos como una problemática de la salud pública y la justicia social. Los indicadores de salud muestran que la muerte por abortos clandestinos es una de las principales causas de muerte de mujeres con capacidad de gestar, este es un dato que socialmente no podemos ser indiferentes y debemos tomarlo como una problemática actual. Y es de justicia social porque más allá de todas las mujeres que llevan a delante una práctica de interrupción del embarazo, todas están bajo el manto de la clandestinidad. Es cierto que quien tiene la posibilidad de pagar un aborto en mejores condiciones va a llevar adelante esa práctica y no va a poner en riesgo ni la salud ni la vida.
– Victoria Donda dijo que los abortos existen de todas maneras. Que a veces lo que puede llegar a estar en juego es la legalidad en un lugar público o que sea clandestino.
Es una práctica histórica. La disyuntiva es si avanzamos con legalizar la práctica o si vamos a sostener el aborto clandestino con todas estas consecuencias que recién planteábamos. Creo que si cada una piensa en su círculo más cercano debe tener alguna cercanía con alguna experiencia. Debemos sincerarnos como sociedad porque no es una cosa que práctica determinado sector. A veces para compararnos con otros países, y hablamos de países desarrollados, tienen el aborto legalizado.
– Cecilia Marchant hablaba de no sólo una intervención quirúrgica, si no que había que explicar la existencia de medicación para el aborto legal.
Dentro de las prácticas hay varias. Una es con las pastillas de Misoprostol que hace que sea una práctica menos compleja, ya que no hay intervención quirugica ni anestesia. Implica que haya una provisión estatal; hoy el monopolio lo tiene un solo laboratorio. Cuando pensamos lo clandestino también tenemos que pensar cuales son los sectores corporativos que se benefician, uno es ese laboratorio que tiene el monopolio del Misoprostol, que hacen que esas pastillas sean carísimas; y la otra cuestión son las clínicas que se dedican a los abortos clandestinos. Si legalizamos esa práctica, y le quitamos esa culpabilidad y de juzgamiento sobre las mujeres, se clarifica socialmente que esto es algo que está dentro de nuestras prácticas, y hay producción estatal del Mosoprostol, empieza a ser menos costoso.
– Esto no va en detrimento de la necesidad de las campañas de prevención y ampliar las cuestiones de la situación previa. Si bien existen leyes, desde el estado poco se hace. Esto también habría que reforzarlo.
Tenemos una ley de sexualidad integral que es muy buena que durante el gobierno de Cristina se aplicó, se aplicaba en las escuelas entendiendo la sexualidad como una práctica que es integral, que tiene que ver con trasmitirla desde que los chicos empiezan su vida escolar en adelante en función de los momentos evolutivos de cada momento.
– ¿Hoy está suspendida?
No. Está desarticulado. No están las capacitaciones, aparte del equipo que las llevaba adelante fue despedido en esta lógica de los ñoquis y la verdad es que se desarmaron equipos. Ahí está toda la línea de prevención de educación sexual que es una de las líneas de campaña. La otra es la entrega de anticonceptivos gratuitos. Esto venía siendo un eje fundamental en nuestro gobierno y hoy también tiene sus altibajos. El aborto sería la última etapa, porque fallaron las otras dos instancias. Nunca pensándolo como un método anticonceptivo porque no lo es y tampoco pensándolo que es obligatorio y para todas porque tampoco lo es. Son decisiones de cada mujer. Necesitamos que esas otras dos líneas estén funcionando y estén articuladas porque son las mejores prevenciones para el aborto.
– ¿Qué observación haces del proyecto que se presentó sobre la paridad salarial que no tendrá carácter punitivo para quienes no lo cumplan?
Si no hay algún modo de control por parte del estado es muy difícil que se cumpla. Sería una cuestión declarativa de principios pero no con efecto real para equiparar salarios entre hombres y mujeres.
– ¿En el ámbito público se da la misma discriminación?
Es difícil porque el estado tiene sus categorías muy claras. Puede pasar que a una mujer se le dificulte más acceder a esas otras categorías o funciones de mayor responsabilidad.
– ¿Esos asensos de qué manera se dan?
Según las áreas y lugares. En educación y salud son con concursos, pero como vas creciendo después es diferente, tiene que ver con otras definiciones.
– ¿Cuál es tu idea sobre el futuro del peronismo?
La unidad es trabajosa. Está bueno que se haya empezado a discutir y pensar desde ahora. Que no sea una cuestión que queramos resolver con la campaña casi encima. Hay puntos en común y en los que se puede tener acuerdos básicos y a grandes rasgos. Las divisiones tienen que ver con las cuestiones personales, si no en las ideas y en modelo de país que cada uno quiere aportar. En términos muy generales todo lo que construye Macri es la destrucción de nuestra soberanía, derechos y demás. Ahí hay posibilidad de conformar o armar un espacio bien amplio de oposición. Esa es la estrategia, hacia donde estamos yendo y hacia donde estamos intentando poner esto en discusión en los distintos ámbitos, como el de San Luis el viernes.
