La nueva caída del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada reavivó las tensiones entre la senadora y la Vicepresidenta. En la Ciudad, Karina Milei comenzó a ordenar el armado libertario con la mira puesta en 2027
La agenda política del oficialismo volvió a mostrar dos escenas en simultáneo. Mientras en el Senado se frustraba nuevamente el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en la Casa Rosada Karina Milei reunía a los dirigentes de La Libertad Avanza y del sector referenciado en Patricia Bullrich en la Ciudad de Buenos Aires. El encuentro sirvió para revisar la estrategia porteña y comenzar a discutir la construcción de una alternativa propia para las elecciones de 2027.
Con Manuel Adorni fuera del Gobierno y sin una figura consolidada para competir por la Jefatura de Gobierno porteña, el oficialismo atraviesa un escenario de redefiniciones. Patricia Bullrich, que alguna vez apareció como una de las principales opciones, ya no ocupa ese lugar y mantiene diferencias silenciosas con Karina Milei. En ese contexto, los libertarios coincidieron en la necesidad de empezar a construir un candidato propio, aunque sin cerrar la puerta a un eventual entendimiento con el PRO, que ya trabaja en la continuidad de Jorge Macri.
La secretaria general recibió a la presidenta de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires y titular del bloque libertario en la Legislatura, Pilar Ramírez, junto al resto de los legisladores porteños, equipos técnicos y el secretario de Prensa, Fabián Fernández.
Durante la reunión se repasaron algunos de los principales problemas que, según los dirigentes del espacio, afectan al distrito, entre ellos la acumulación de residuos, las complicaciones de tránsito generadas por los pasos ferroviarios y el desarrollo pendiente del sur de la ciudad. También analizaron los proyectos legislativos que impulsarán en la Legislatura y los primeros avances en la elaboración de una plataforma de gobierno con vistas a los comicios de 2027.
Uno de los participantes del encuentro aseguró que hubo coincidencias en la necesidad de contar con un candidato propio para la disputa porteña. Sin embargo, todavía no se discutieron nombres ni se avanzó sobre el perfil que debería reunir quien encabece esa propuesta. Tampoco se abordó el futuro político de Patricia Bullrich, cuyo nombre perdió fuerza con el paso de los meses, aunque dentro del oficialismo evitan descartarla definitivamente. De hecho, el martes compartió junto a Pilar Ramírez una actividad con mujeres solidarias en la ciudad.
Bullrich y un nuevo cruce con Villarruel
La senadora volvió a quedar en el centro de la escena después de que fracasara una vez más el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Sin mencionar directamente a Victoria Villarruel, lanzó un fuerte cuestionamiento: “Millones de argentinos nos votaron para transformar la Argentina. El que llegó con este proyecto y no está dispuesto a defenderlo, debería dar un paso al costado”. La vicepresidenta había expresado previamente su rechazo a la iniciativa y reclamado suspender la sesión.
La previa del debate también estuvo atravesada por la difusión de conversaciones privadas entre ambas dirigentes, en las que la senadora ya le sugería dar un paso al costado. Horas más tarde, Villarruel negó haber sido la responsable de esas filtraciones y respondió en redes sociales: «Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas. Esos son métodos usuales de la casta».
Las críticas hacia la vicepresidenta no se limitaron a Bullrich. El realizador Santiago Oría también se expresó públicamente y escribió: “si tan en desacuerdo estás con tu propio gobierno RENUNCIA, no tenes dignidad y por eso nadie te respeta más allá del cargo”.
La estrategia para aprobar el proyecto
En el oficialismo reconocen que el escenario legislativo se volvió complejo. Una fuente con conocimiento de las negociaciones sostuvo que “Los votos estaban pero Federico (Sturzenegger) no estaba muy convencido”. Sin embargo, dentro del sector que responde a Bullrich consideran que la posición del ministro de Desregulación no fue el único obstáculo para avanzar.
En ese espacio sostienen que el margen para modificar los proyectos corresponde al Senado una vez que las iniciativas ingresan a la Cámara Alta. Esa lógica ya se aplicó, aseguran, durante el tratamiento de la reforma laboral y de la ley de Glaciares, cuando introdujeron cambios para garantizar los consensos necesarios sin esperar una aprobación previa de la Casa Rosada.
Según esa mirada, la prioridad es conseguir la sanción de una norma viable desde el punto de vista parlamentario y luego discutir los ajustes finales con el Ejecutivo. En esta oportunidad, afirman que el respaldo existía, aunque la ausencia de algunos legisladores llevó a postergar el debate hasta el 6 de agosto para intentar aprobar la iniciativa con una mayoría más amplia.
