El presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, nunca fue un líder natural de ese poderoso espacio. Sus condiciones de liderazgo siempre fueron objeto de dudas. Camaño y Díaz Bancalari quieren ese lugar.
El presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, nunca fue un líder natural de ese poderoso espacio. Sus condiciones de liderazgo siempre fueron objeto de dudas por sus pares, no solo los peronistas mas puros, sino también por parte de aquellos provenientes del Frepaso, que podrían ser mas cercanos a su estilo y pensamiento.
Ahora, si esto sucedía antes de las primarias santafesinas, la cosa de agravó notablemente, a posteriori de las mismas, para el pobre hombre. Haber sido derrotado en su propia tierra, por un paracaidista (Rafael Bielsa nunca había competido electoralmente en su provincia natal, ni tenía pensado hacerlo hasta hace pocos meses), que encima es un diputado marginal, raleado del bloque, enfrentado en algunos momentos con el presidente Néstor Kirchner y sin espacio político dentro del oficialismo, es por lo menos vergonzante, y se traduce en una pérdida de poder político importante para quien ya tenía bastante poco.
Esta claro que Rossi no va a perder su puesto antes de las elecciones de octubre, lo que también esta claro es que si lo va a perder sin apelaciones, en esa fecha, no lo avala el presidente, no lo avala Cristina Fernandez, ni lo avala el bloque. En ese contexto son varios los que se frotan las manos para ocupar ese espacio.
Los más ansiosos con su recambio son los diputados del bloque Peronista Federal, liderado por José María Díaz Bancalari (una suerte de oficialismo paralelo), sector que va a desparecer después del 10 de diciembre, puesto que de sus 21 integrantes, 18 tendrán mandato vencido a fin de año.
De todos ellos solo tres tienen garantizado un lugar en las listas del Frente para la Victoria: el propio Bancalari, Graciela Camaño (esposa de Luis Barrionuevo), y Jorge Landau (quien es director del Registro Nacional de la Propiedad Automotor en uso de licencia, pero aún así influiría en las adjudicaciones de los millonarios registros). El resto volverá a sus casas o a sus distritos.
Aún en ese contexto numérico, Bancalari y Camaño creen que les alcanza para ponerse al frente de un bloque débil y conducirlo. El primero quiere un cargo Ejecutivo en la gestión de Cristina Fernandez –se imagina como reemplazo del deteriorado ministro del Interior Aníbal Fernández- e impulsa a la segunda a hacerse con la conducción del bloque, cosa que ya negocia intensamente con Alberto Balestrini y otros líderes del bloque como Carlos Kunkel y Patricia Vaca Narvaja.
No hay que olvidarse que actualmente Camaño es la vice tercera de la Cámara, y al desaparecer su bloque también perderá ese espacio, y exige compensación. Y no es fácil hacerse el distraído con una exigencia de la esposa de Barrionuevo.
Pero la cosa no va a ser tan fácil, especialmente porque el mismo Kunkel es otro de los aspiran a conducir el bloque, siempre que no sea designado para ser el candidato a vice de Daniel Scioli en la Provincia de Buenos Aires. Kunkel es muy cercano a Cristina y esa cercanía la garantizaría el lugar, sin tener en cuenta al fuerte ascendiente que tiene sobre peronistas y frepasistas en el bloque oficialista.
Otro que busca presidir el bloque Frente para la Victoria, es Carlos “el Cuto” Moreno. Pero sus chances son mínimas. De ser el símbolo del poder kirchnerista en la Cámara hace dos años, hoy solo conduce un mínimo espacio en el bloque del que participan Dante Dovena, el Barba Gutierrez y otros pocos legisladores sin peso político.
Por fuera de la Cámara se tejen además otras variantes. Por ejemplo, Aníbal Fernández insiste en filtrar a la prensa que el presidente Kirchner le ha ofrecido que encabece la lista de candidatos a diputados por la Provincia de Buenos Aires, que luego de asumir lo llevaría a la conducción del bloque. La idea un tanto naif del ministro es que al leer estos "trascendidos" el Presidente y la Primera Dama, digan algo así como: "¡Mirá que buena idea! ¿Por qué no le decimos a Aníbal que sea candidato?".
Lo cierto es que el plan A del matrimonio presidencial es ofrecer esa postulación al gobernador Felipe Solá -no casualmente un objeto habitual del odio de Fernández-, y eventualmente proponerle no la futura jefatura del bloque sino la presidencia de la Cámara de Diputados, versión que obliga a Alberto Balestrini a consumir diariamente litros de té de tilo, mientras reza para que esta alternativa no se consume y espera que finalmente se decidan a ofrecerle que acompañe a Daniel Scioli como candidato a vicegobernador. Espejitos que disfrutan agitar los Kirchner.
Finalmente, dentro de la "rosca" del bloque kirchnerista en algún momento se barajó la opción Patricia Fadel, secretaria legislativa del bloque también se mostró dispuesta a presidirlo, pero últimamente se desgastó mucho junto con Rossi. La pupila del “Chueco” Juan Carlos Mazzón, hoy ya no tiene peso en la Cámara.
