Las tensiones entre Karina Milei y el oficialismo desafían el liderazgo de Martín Menem en el bloque libertario. La escisión liderada por Oscar Zago y la designación de Gabriel Bornoroni como líder de la bancada agitan el panorama político. Se prevé la posible formación de bloques separados por líderes de otros partidos, mientras que la diputada Marcela Pagano enfrenta situaciones sospechosas tras su nombramiento como presidenta de la comisión de Juicio Político.
Los intereses políticos de Karina Milei entran en conflicto con las necesidades parlamentarias del oficialismo. Martín Menem, como uno de sus colaboradores más cercanos, se encuentra en una posición delicada al equilibrar las demandas de la secretaria General de la Presidencia con las tensiones dentro del bloque libertario. Estas tensiones se intensifican debido a la intención de la hermana del presidente de establecer un partido nacional en detrimento de los partidos más pequeños. Este forcejeo, que siempre favorece a la líder política del espacio, socava el poder del presidente de la Cámara de Diputados, quien enfrenta cada vez más críticas por parte de su propio grupo.
Después de ser destituido como jefe de bloque de La Libertad Avanza (LLA), Oscar Zago difundió una idea entre sus colegas que comenzó a ganar terreno: formar un interbloque a partir de la fragmentación de los partidos que integran la coalición. La desconfianza hacia la estrategia electoral de Karina Milei, que busca marginar a estos partidos de la escena política y crear un partido de «puros», allana el camino para una posible revuelta.
«Un miembro de la bancada libertaria su incomodidad, destacando que «existe la posibilidad y sería lo más lógico» de formar pequeños grupos legislativos que se unan en un interbloque. El líder de uno de estos partidos incluso se atrevió a proponer un nombre para esta eventual unión: ‘Libres’. Ante el desprecio público, buscan demostrar su fuerza política.»
Esta estrategia, respaldada por Zago a través de la declaración de su escisión, ha abierto otro frente de batalla para Menem. La idea de un interbloque ampliado también ofrece la oportunidad para que Pro entable un posible acuerdo parlamentario con LLA. El exjefe de la bancada oficialista es consciente de que Cristian Ritondo sigue teniendo aspiraciones de presidir la Cámara. Aunque hasta ahora los deseos de Ritondo se han topado con el respaldo a Menem, arraigado en «El Jefe» debido a la desconfianza que le genera ceder terreno al macrismo, los reveses continuos de Menem están socavando su capacidad de resistencia.
A Menem se le critica no solo por lo que hace, sino también por cómo lo hace. La falta de tacto al destituir a Zago, así como la falta de habilidad política para evitar, sin éxito, la designación de Marcela Pagano como presidenta de la comisión de Juicio Político, han aumentado las dudas sobre su idoneidad para liderar la Cámara.
La designación de Gabriel Bornoroni como líder de la bancada libertaria no logró calmar estas preocupaciones. Bornoroni, quien trabajó estrechamente con Menem durante la elaboración del primer proyecto ómnibus, ha ganado terreno dentro de las filas libertarias. Viajó junto al presidente de la Cámara y la secretaria General de la Presidencia a su provincia natal, donde participaron en una audiencia en los Tribunales Federales para formalizar a LLA como partido político. A diferencia de Zago, quien como representante del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) consideraba los intereses de los partidos más pequeños, Bornoroni es visto con recelo por ser uno de los «elegidos» por la hermana del presidente.
Los líderes del Partido Demócrata de Mendoza, Facundo Correa Llano y Mercedes Llano, podrían formar un bloque separado. Se cree que la misma actitud podría tomar Rocío Bonacci de Unite en Santa Fe, así como Carlos D’Alessandro de Tercera Posición en San Luis. Del partido Fe, el sindicalista bonaerense Pablo Ansaloni respaldaría esta movida.
Por otro lado, Pagano estuvo hospitalizada hasta el viernes debido a un cuadro de deshidratación y complicaciones estomacales. Aunque aún no ha decidido su futuro dentro del bloque, se están analizando algunas situaciones que vivió la diputada como «sospechosas», y se mencionan posibles «aprietes» derivados de las tensiones que generó su nombramiento al frente de la comisión de Juicio Político. Se señala el robo de su celular el lunes anterior a su designación, así como la posibilidad de que un asesor de una colega de bancada la haya seguido por la calle.
