El cierre de listas dejó aún más resquemores entre De Narváez y Felipe Solá. Si el resultado no es auspicioso en las elecciones, el 29 de Junio la alianza puede naufragar. Las operaciones contra Brown, Mércuri y Sarghini. El “Colorado” privilegió su relación con Barrionuevo.
-Felipe: ¿vos tenés los cinco mil fiscales que aporta Luisito? -interrogó De Narváez.
-Hay mucha gente que está trabajando con nosotros -ensayó una respuesta Solá.
-Si me los traés, yo no arreglo con él.
Pero de Narváez privilegió su relación con Barrionuevo y Solá tuvo que mudar a su mujer, María Elena Chávez, al sur de la provincia, a quien planeaba como candidata por la Primera, para dejarle lugar a una figura aportada por el gastronómico. Evidentemente, De Narváez dio por hecho lo prometido por el sindicalista anti-K.
Un caso puntual fue la inclusión de soldados de Luis Barrionuevo en las secciones del conurbano. Esther Barrionuevo, sobrina del gastronómico -3ª en la Primera- y Carlos Acuña, del gremio de Estaciones de Servicio -4° en la Tercera-, relegando a socios del ex gobernador.
El desplazamiento de Jorge Sarghini de la lista de dipuados nacaionales, el veto a Osvaldo Mércuri y Brown y como coronación de la “cama”, que no le hayan permitido designar apoderado de la lista Unión-PRO fueron datos elocuentes del mal cierre de Solá y el costo que para el frente anti-K eso puede acarrear.
A la distancia, el ex gobernador se arrepintió de aceptar, dos meses atrás, entregarle el tope de la lista a De Narváez con la promesa de que en el cierre de las boletas el felipismo sería recompensado por acceder a que el empresario vaya en primer lugar. A horas del cierre, cuando sus punteros territoriales corrían sin brújula, Solá entendió que los compromisos, sobre todo los que son de palabra, son efímeros. Al final, en la boleta más visible, se quedó con el tercio más gris: cuatro de doce diputados a salir.
Pero no es un detalle menor: colocó el 2 -Solá- y el 6 -Roberto Moullerón- entre los primeros diez, mientras que equipara con el 11 -Raúl Rivara- y el 12 -Eduardo Amadeo-. Así y todo, los cálculos disidentes dan como entrables a estos dos dirigentes.
En los próximos días De Narváez Y Felipe se reunirán para limar asperezas junto a Mauricio Macri, moderador de los roces. Los unió un marcado perfil antikirchnerista, pero ni siquiera el espanto parece funcionar. Si el resultado no es auspicioso en las elecciones, el 29 de Junio la alianza puede naufragar.
