La cadena Tostado, administrada por Francisco Langieri Bullrich, hijo de la senadora Patricia Bullrich, comenzó a cerrar sucursales en medio de la crisis que atraviesa el sector gastronómico. La primera baja se produjo en Corrientes 999, frente al Obelisco, donde el local dejó de funcionar la semana pasada.
Tostado, que según su página web cuenta con 56 locales en Argentina, Brasil, España, Italia y Estados Unidos, funciona bajo el sistema de franquicias y había sido una de las cadenas de mayor crecimiento en la última década. Sin embargo, la caída del consumo golpea también a este rubro, que se había expandido con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires.
La crisis se suma al caso de Le Blé, que desde 2008 llegó a tener 39 sucursales y hoy redujo su número a 25. Según datos publicados por IProfesional, la firma acumula 175 cheques rechazados por más de $205 millones y una deuda financiera superior a los 500 millones de pesos, lo que pone en duda su continuidad.
En paralelo, otro símbolo de la gastronomía porteña también bajó la persiana: Los Laureles de Barracas, fundado en 1893 como pulpería, cerró sus puertas tras 137 años de historia.
«Fundió el Tostado del Obelisco, vuela el consumo», ironizó El Barón del Merval. «Cerró una que estaba en Vicente López. Creo que es bear market de Tostado», agregó Lady Market, que desde hace tiempo perdió la fe en el Gobierno.