La vicepresidenta Victoria Villarruel se alista para una pulseada en el Senado frente a la futura titular del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, quien desembarcará en el recinto con el impulso del triunfo de Javier Milei y el respaldo del oficialismo. En paralelo, la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, diagrama cómo ubicar a una figura de máxima confianza dentro de la línea de sucesión presidencial.
Días atrás, Milei oficializó la designación de Bullrich como próxima jefa del bloque libertario en reemplazo del jujeño Ezequiel Atauche, lo que obligará a un vínculo institucional frecuente con Villarruel, a quien el propio Presidente considera que “ya no forma parte del Gobierno”.
Con su ingreso al Senado, Bullrich dejará el Ministerio de Seguridad en manos de Alejandra Monteoliva, una de las dos carteras que Milei le había prometido originalmente a Villarruel antes de la campaña de 2023. A partir de ese quiebre, la tensión entre ambas se intensificó, y la exministra se alineó con los ataques del mandatario y de los libertarios más duros hacia la Vicepresidenta.
Desde su entorno, allegados a Villarruel contaron que la notan “relajada” y “con una actitud muy institucional” frente a la inminente llegada de una posible contrincante en el recinto. “Va a tratar de frenar cualquier actitud hostil, si es que la quieren hacer entrar en ese juego. No va a entrar”, remarcaron las fuentes.
Por su parte, Bullrich sostiene que contará con una bancada de 21 senadores, aunque en los hechos ese número podría ser uno o dos menor. El crecimiento del espacio violeta fue una consecuencia directa del resultado electoral de Milei, pese a la fuerte derrota que LLA sufrió en la provincia de Buenos Aires, donde se esperaba al menos una paridad con el peronismo.
Cercanos a Villarruel aseguran que el desenlace no la sorprendió. “Nada es para siempre en política, hay mil ejemplos de esto”, transmitieron desde su equipo. Tras los comicios, la Vicepresidenta reapareció públicamente al recibir a Shea Bradley-Farrell, presidenta del think tank ultraconservador Counterpoint Institute de Estados Unidos, y al embajador japonés en la Argentina, Hiroshi Yamauchi.
Aunque Villarruel carece de una estructura política propia, se mantiene activa con recorridas provinciales, reuniones con gobernadores y contactos permanentes con senadores. Quienes la conocen afirman que el fortalecimiento del mileísmo luego de la victoria electoral no alterará su rutina.
“Ella puede ir a cualquier lugar. Si no la recibe la política, será una ONG o la Iglesia. Seguirá con sus actividades normales”, sostienen en su entorno.
Desde la Casa Rosada no prevén habilitar sesiones en el Senado antes del 10 de diciembre, cuando se concrete el recambio legislativo. Aunque se baraja la posibilidad de una sesión esta semana, ninguna fuente se anima a confirmarlo.
En la agenda potencial figura la reforma de la ley de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), que ya cuenta con dictamen de la comisión de Asuntos Constitucionales, junto con la pendiente designación del nuevo secretario Administrativo del Senado.
El puesto permanece vacante desde la renuncia, en junio, de Emilio Viramonte Olmos, quien, pese a haber llegado de la mano de Villarruel, rechazó el recorte de funciones que dispuso la Presidencia a comienzos de 2024. La Vicepresidenta temía que la oposición avanzara sobre cargos estratégicos, entre ellos el del presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quien finalmente se mantuvo en su lugar.
Sin embargo, Abdala volvió a quedar bajo la lupa. El puntano, impulsado por Villarruel al segundo lugar en la línea sucesoria, pertenece a LLA, pero atravesó un momento de tensión cuando admitió en una entrevista que gran parte de su equipo seguía trabajando en San Luis porque eran claves para su campaña a gobernador.
El propio Abdala declaró a la agencia Noticias Argentinas que permanecerá en su cargo hasta febrero, mes en que el reglamento exige renovar autoridades. “Hay rumores, pero ‘Bartolo’ resiste”, comentan en el entorno del bloque libertario.
La figura señalada para sucederlo es Nadia Márquez, actual diputada nacional y ganadora de la banca al Senado por Neuquén. Detrás de esta posible movida estaría el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, uno de los principales impulsores de la estrategia.
Tanto Menem como Márquez responden a Karina Milei, la figura más poderosa del oficialismo. Consultada una fuente parlamentaria sobre si existe una intención real de reemplazar a Abdala por Márquez, respondió: “Para Martín sería un lujo”.
