Esta semana sale la nueva ley de ministerios en la provincia. Salvai va como jefe de Gabinete y De la Torre como ministro de Gobierno. Guardan lugar para alguien más del PJ.
Con la presentación de la semana pasada del proyecto para la nueva Ley de Ministerios y una serie de reuniones que incluyó a la representación parlamentaria de la UCR, sus socios en Cambiemos, María Eugenia Vidal acomodó su gabinete al requerimiento político 2017, condicionado por la elección de medio término.
Es que la mandataria a sabiendas de que será la figura de Cambiemos que por su alta imagen apuntalará a todos los candidatos de su espacio, arma estrategia para quedar con tiempo disponible.
Dentro de esa jugada la gobernadora decidió mantener el ministerio de la Producción, contra los pronósticos de su extinción como cartera provincial. Reserva el cargo para un macrista. Es la vacante que deja Joaquín de la Torre, que emigra a Gobierno, en lugar de Federico Salvai, promocionado a la jefatura de Gabinete. También hay desplazamiento de Roberto Gigante (Coordinación Pública) al ministerio de Obras e Infraestructura por el alejamiento programado de Edgardo Cenzón.
Cenzón como hombre importante para el uno de los ejes de gestión de Vidal, la obra pública, pasaría a cumplir su función en las sombras, cuidando los detalles pero sin los compromisos burocráticos.
Aunque la conformación de su plana de colaboradores tiene una coloratura propia, Vidal ensaya equilibrios. De la Torre es peronista. Tiene licencia como intendente de San Miguel. Responde a la lógica de los jefes comunales del Conurbano y arma ligazones con el Interior. Fue "ascendido" a Gobierno para acumular masa crítica en los municipios. El alcalde se reconoce como “la pata peronista” en Cambiemos. Otros cuatro jefes comunales partidarios ya decidieron incorporarse al macrismo. “Por algo se empieza”, parece ser la estrategia.
Distinta es la buena vecindad con la docena de intendentes peronistas del grupo “Esmeralda”, que no piensan en garrochas políticas pero “ayudan a la gobernabilidad”. Para ellos, Vidal reserva una dosis de amabilidad institucional: la Defensoría del Pueblo provincial. Hasta ahora, el radical Marcelo Honores se hace cargo en forma interina por la renuncia de Carlos Bonicatto. Lleva un par de años en esa función. El nuevo morador sería el ex diputado sciolista Guido Lorenzino, eventual encargado de manejar un presupuesto de 200 millones de pesos.
Para no dejar disconformes a los integrantes de la plana radical, Honores quedaría como secretario general.
El vicegobernador Daniel Salvador es el encargado de mantener el clima de la coalición gobernante, aún con el embiste de sectores radicales que creen menguada la representación en el gabinete. Además el ministro de la corte Suprema Juan Carlos Hitters se jubiló y su puesto está vacante. Allí entraría un hombre próximo a Florencio Randazzo.
