Los diputados Beltrán Benedict y Guillermo Montenegro se embarran las botas para que los represores de la ultima dictadura cívico-militar salgan de prisión. Desde arriba, la Vicepresidenta monitorea pero no se expone.
Acertadas fueron las declaraciones de Lilia Lemoine, quien expresó enojo porque Victoria Villarruel no salió a defender a sus compañeros que visitaron a Alfredo Astiz y otros genocidas en el Penal de Ezeiza.
Al decir que fue su leitmotiv de campaña, acertó. Al decir que no entiende porque calla, quizás no vio el fondo de la cuestión. El silencio de Villarruel no expresa diferencia, expresa despego publico.
Esto se da porque quienes guían los debates internos por el anteproyecto para liberar genocidas de la prisión, en los pasillos del Anexo del Congreso de la Nación, son hombres de Villarruel. Más precisamente, Beltrán Benedict y Guillermo Montenegro.
Es acertado que tanto desde el Penal de Ezeiza, como desde Campo de Mayo (en otra visita), legisladores nacionales recibieron un borrador por parte de los genocidas de un proyecto para sacarlos de prisión y enviarlos a sus casas.
Lo que también es acertado, es que los diputados de Victoria Villarruel trabajan sobre ese borrador.
En línea con eso, ambos, y otros más de menor rango, dan la ‘batalla cultural’ en las redes sociales, defendiendo a aquellos criminales. Sin embargo, esto no lo hace Victoria Villarruel.
«Sin comentarios», dicen los voceros de la Vicepresidenta al respecto, quien no emitió ni una palabra en redes sociales o en medios de comunicación. ¿Por qué? Porque todos conocemos su opinión al respecto, y porque no necesita exponerse en controversias, ya que ella es quien lidera este proyecto a través de sus diputados.
Por otro lado, un factor fundamental, es que la Vice tiene un proyecto político propio más allá de su cargo actual y de su especialización de defensora de genocidas. Si se embarra con ese tema ahora, ese proyecto político podría verse dañado.
Por todo esto, Villarruel opta por mantenerse callada, y lo seguirá haciendo, conservando el valor del tiempismo político que sabe utilizar.
