En la previa, se sospechaba que el espacio se pondría de acuerdo sin problemas, pero durante la tarde del sábado aparecieron actores que influenciaron en la formulación de la lista. Convocación Ciudadana se plantó y no aceptó algunas propuestas, por lo que decidieron armar por separado. La primera alternativa la acaparó el PRO y Galmarini hizo lo suyo.
Unión PRO en San Isidro parecía tener un armado bien consensuado. El vecinalismo de Convocación Ciudadana forma parte del espacio y, en la previa, la distribución de candidaturas no parecía presentar problemas. Sin embargo, durante las primeras horas de la tarde del sábado las cosas se complicaron.
Convocación Ciudadana iba a tener el tercer lugar, pero lo relegaron al cuarto y sus dirigentes no aceptaron la incorporación de algunos apellidos del PRO que no habían participado del trabajo previo de campaña. A su vez, el francisquisno no pudo poner la cantidad de candidatos que esperaba y el macrismo acaparó el armado. Para la noche del cierre de listas había tres propuestas diferentes.
La lista que lleva el nombre de Unión PRO fue casi digitada por el macrismo. Encabeza el presidente de ese espacio en San Isidro, Ignacio Baistrocchi. El segundo lugar es para otro hombre de ese sector, Ramón Lanas, que está en RECREAR y responde a Esteban Bullrrich. Dicen que su candidatura la propuso José Torello, titular del PRO.
El tercer lugar es para Eva Fuentes, cercana a Donofrio y del PJ. El cuarto escalón le pertenece a Rodrigo Según, también del PRO y que responde a Christian Gribaudo.
Por su parte, ofuscados con el armado, los vecinalistas de Convocación Ciudadana se aliaron a sus pares de Agrupación Ciudadana. La propuesta lleva a Pablo Chamatrópulos en primer lugar. Gil de Nolson está segundo. La concejal del bloque Partido Justicialista, Aurora Bastidas, va tercera. Y Ema Cabello ocupa el cuarto escalafón.
Finalmente, la tercera lista en cuestión habría sido apadrinada por Eugenio Burzaco y los Galmarini, padre e hijo. La encabeza la ex diputada Marcela Durrieu, seguida por Darío Orquieta.

