El oficialismo logró postergar la discusión sobre la participación virtual de Anabel Fernández Sagasti y otros legisladores. La decisión contó con el respaldo de todos los bloques y desactivó una disputa que había profundizado las diferencias entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel.
El Senado resolvió este jueves girar a la Comisión de Asuntos Constitucionales los pedidos para habilitar la participación remota de legisladores en las sesiones. La medida alcanzó tanto a la senadora de Unión por la Patria, Anabel Fernández Sagasti, como al radical Flavio Fama, y evitó que el recinto abriera una discusión con consecuencias para el funcionamiento futuro de la Cámara.
La iniciativa surgió durante una reunión de presidentes de bloque convocada minutos antes de que se reanudara la sesión. Allí, Patricia Bullrich impulsó la alternativa de enviar el tema a comisión para definir un criterio general mediante un proyecto parlamentario, en lugar de resolver cada caso de forma individual.
La propuesta recibió el respaldo unánime de las bancadas y se aprobó a mano alzada. De esa forma, el Senado esquivó un debate que amenazaba con generar fuertes tensiones políticas y reglamentarias.
El temor a un antecedente para futuras votaciones
Más allá de las diferencias entre oficialismo y oposición, existió un punto de coincidencia. En el peronismo consideraban que autorizar la participación virtual de Fernández Sagasti podía convertirse en un antecedente que, en el futuro, permitiera al oficialismo reunir quórum o sumar votos para impulsar proyectos sensibles.
Por ese motivo, el envío del tema a comisión terminó por conformar a todos los espacios, pese a que el pedido original había partido de una legisladora de Unión por la Patria.
La decisión que abrió el conflicto
La polémica comenzó a principios de semana, cuando Fernández Sagasti solicitó autorización para intervenir de manera remota en la sesión debido a un embarazo avanzado que le impedía viajar desde Mendoza.
Victoria Villarruel, a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje del presidente Javier Milei a Ecuador, autorizó la solicitud «con voz y voto» de forma provisoria y dejó la decisión definitiva en manos del cuerpo legislativo.
Desde el entorno de la vicepresidenta sostuvieron que el procedimiento respetó la práctica habitual del Senado y aclararon que «no es una decisión unilateral de la vicepresidenta».
Otro capítulo de la interna entre Bullrich y Villarruel
La resolución también tuvo un impacto político dentro del oficialismo. En el entorno de Bullrich interpretaron que la decisión de trasladar el debate a comisión fortaleció la posición de la jefa del bloque oficialista frente a Villarruel, quien había habilitado inicialmente el tratamiento del pedido de Fernández Sagasti.
Antes del acuerdo, Bullrich había cuestionado con dureza la autorización otorgada por la vicepresidenta y llegó a definirla como un «mamarracho». Incluso, anticipó que exigiría una mayoría de dos tercios si el planteo se sometía a votación en el recinto.
Finalmente, esa discusión quedó desactivada luego de que el Gobierno aceptó retirar del temario la reforma de la Ley de Tierras, uno de los proyectos que generaba mayor rechazo de la oposición.
El episodio sumó un nuevo capítulo a la relación tensa entre Bullrich y Villarruel, que ya habían protagonizado otros enfrentamientos en las últimas semanas por la organización y el desarrollo de las sesiones en la Cámara alta.
