Las dos automotrices emblemáticas de EE.UU. ofrecieron cerrar plantas en todo el mundo, reducir personal y vender activos y marcas no rentables.
Las automotrices norteamericanas pidieron más auxilio financiero al gobierno estadounidense por el mayor deterioro de su mercado. A cambio ofrecieron severos planes de ajuste. Chrysler prometió recortar gastos por u$s700 millones, despedir otras 3.000 personas, cerrar plantas en todo el mundo. Así buscan otros u$s2.000 millones que se sumarían a los u$s4.000 millones que ya recibió. Al cierre de esta edición, General Motors negociaba con los gremios un plan similar.
Chrysler no dudó a la hora de ajustar. Reducirá un turno de producción, discontinuará tres modelos, venderá activos secundarios por u$s 300 millones y adiós a los superbonos para sus ejecutivos.
Todo a cambio de un total de u$s9.000 millones de crédito estatal. Este plan fue presentado ayer por la empresa al gobierno de Barack Obama, que acaba de nombrar un equipo de trabajo de tres hombres de su confianza para monitorear el programa de rescate de las terminales.
Chrysler le sumará a su perspectiva de salida de crisis la anunciada asociación con Fiat, que comprará un 35% de la compañía. Este acuerdo está sujeto a que la firma norteamericana obtenga el rescate público que ayer se comprometió a comenzar a devolver a partir de 2012.
Las ventas de la firma cayeron un 30% en 2008 y un 55% en enero de este año.
Debido al empeoramiento de las condiciones de mercado es que piden más ayuda del gobierno. Chrysler ya recortó 32.000 empleos desde 2007 y planea cerrar cuatro plantas en Europa, otras nueve para 2012, y eliminar 1.750 concesionarios en Estados Unidos.
General Motors cuenta con una promesa de 13.400 millones de dólares en préstamos, quiere buscar más apoyo que los 18.000 millones pedidos el 2 de diciembre debido al empeoramiento de las condiciones económicas, dijeron personas familiarizadas con el plan de la compañía automovilística.
Un plan final previsto para el 31 de marzo determinará si el apoyo del gobierno para la industria estadounidense continúa o si el presidente Barack Obama tendrá que obligar a las compañías a la quiebra para completar la reestructuración.
Al igual que Chrysler, GM pasará el bisturí en Europa.
Planea vender o cerrar sus marcas Pontiac, Saab, Hummer y Saturn.
Los concesionarios de esta última firma anunciaron ayer que se escindirán de GM para formar su propia compañía.
Ante este recorte europeo, el gobierno alemán está presionando a General Motors para lograr que deje a salvo a Opel, un empleador muy importante en ese país.
En principio, según algunas fuentes, las fábricas europeas afectadas estarían en Bélgica, Alemania y Suecia, por lo que la española de Figueruelas quedaría al margen.
Los directivos de General Motors no descartan la posibilidad de acogerse al capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas norteamericana (convocatoria de acreedores para la ley argentina), que le permite suspender pagos para proceder con su ajuste teniendo en cuenta que no ha logrado cerrar un acuerdo ni con sus empleados en Estados Unidos ni con sus acreedores.
ÚLTIMA BOLA EN CASINOS DE DONALD TRUMP
El multimillonario estadounidense Donald Trump, fundador del grupo de casinos Trump Entertainment Resorts, anunció que se presentó en convocatoria de acreedores (pidió la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, según la legislación de Estados Unidos). Se presume que importantes desaveniencias entre Trump y sus acreedores precipitaron la decisión. El grupo, al que pertenecen tres casinos en Atlantic City, en el estado de Nueva Jersey, había superado en 2005 un procedimiento por insolvencia. Las deudas de la compañía, incluidas las de varias filiales, ascienden a 1.700 millones de dólares, según fuentes informadas, mientras que los activos actuales ascienden a 2.100 millones de dólares.
OBAMA: “ES EL PRINCIPIO DEL FIN”
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó ayer en Denver el plan de estímulo para detener el derrumbe de la economía. El paquete involucra 787 mil millones de dólares que serán destinados a financiar obra pública y recortes impositivos. El objetivo es crear tres millones de empleos y estimular el consumo.
Obama afirmó que el paquete “marca el principio del fin” de la crisis, permitirá crear empleos y traerá “alivio a las familias”.
El mandatario norteamericano tiene previsto anunciar hoy un plan de viviendas para hacer frente a la crisis del sector y frenar el remate de los deudores hipotecarios.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina
