El 1 de septiembre inició su Ministerio Pastoral Monseñor Miguel Ángel D’Annibale.
A las 14hs, tal como estaba programado, dio sus primeros pasos en la Diócesis por la plazoleta de Tres de Febrero frente a la Avenida General Paz donde su primer encuentro fue con los niños. Un grupo de Scouts lo esperaba ansioso formando un corredor y coreando su nombre y entró en el mismo saludando como un jugador de basquet-su altura lo amerita-, con una sonrisa que era copiada por los más pequeños y los más grandes también.
Un mate final detuvo su marcha, la cual era acompañada por el obispo auxiliar Han Lim Moon y los dos intendentes que componen la Diócesis, Diego Valenzuela, de Tres de Febrero y Gabriel Katopodis, de San Martín, quienes le dieron la bienvenida y se comprometieron a un trabajo en conjunto con el nuevo obispo. Allí el padre obispo Miguel Ángel agradeció a todos los presentes y se expresó en busca de la unidad y la hermandad, haciendo alusión al papa Francisco, en ser puentes, demostrando que podemos encontrarnos aún con nuestras diferencias, porque somos hermanos y queremos recorrer un mismo camino: el del bien común.
Antes de seguir con su recorrido, y en clave de los gestos expresados, la noche anterior adelantó su presentación a los jóvenes en la vigilia, que ellos habían organizado, dando un claro mensaje de las prioridades que quiere asumir.
Realizado el saludo de bienvenida se dirigió al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes de Santos Lugares, donde fue recibido con en cálido abrazo de amistad por el nuncio apostólico de la Argentina, monseñor León KalengaBadikebele y allí mismo realizó el juramento de fidelidad y profesión de fe, frente a un grupo de sacerdotes de nuestra Diócesis. Finalizada la firma y la aceptación por parte del clero diocesano se dirigió a la Gruta de Lourdes donde se consagró a María expresando su vocación de estar siempre a los pies de María, para que lo sostenga y acompañe y le indique el camino, para estar más cerca de los pobres, los excluidos, los descartados. “Mostráme el camino, como le mostraste a Jesús, ayúdame a estar cerca de la gente” expresó de rodillas ante la Virgen.
Su último destino del día fue la municipalidad de San Martín donde el hall, con un altar especialmente creado,estaba preparado para la celebración. Ante todos los presentes besó la cruz, como acto de amor y fe a Jesucristo, y con humildad manifestó sincero que durante su misión como Obispo había sentido el peso de la Cruz pero siempre sostenido por el misterio de la Resurrección. “En la cruz siempre descubrimos esperanza” dijo mientras las sostenía en su manos y finalizó con un grito de ¡Viva Jesús!, que se hizo eco entre la multitudinaria feligresía.
Se alcanzó el momento esperado y se dio comienzo a la misa, presidida al principio por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Poli, que luego de la lectura del nombramiento de la Sede Apostólica, le entregó el báculo a monseñor D`Annibale, y lo invitó a sentarse en la cátedra, tomando así el cargo de obispo de la Iglesia diocesana de San Martín. En el altar lo acompañaron además el nuncio apostólico de la Argentina, monseñor León KalengaBadikebele; el obispo auxiliar de San Martín monseñor Han Lim Moon y el obispo emérito de San Martín monseñor Guillermo Rodríguez Melgarejo.
Antes de comenzar a dirigirse a la audiencia reunida, saludó a su familia, especialmente a su madre y a su padre, que está en el cielo, y amigos que desde el fin del mundo habían venido a presenciar este momento tan importante como un signo de los lazos de afecto creado más allá de las distancias.
Previamente había saludado a cada uno de los obispos y sacerdotes, y las autoridades de Culto de la Nación y la Provincia de Buenos Aires, y de los partidos de San Martín y Tres de Febrero. Todos recibieron un afectuoso saludo.
La celebración se desarrolló con una simpleza y naturalidad propia de la buena nueva y una empatía que albergó la esperanza de un nuevo sol, como se escuchaba en la canción de entrada, donde los corazones de todos los que participaron generaron un espíritu diocesano único alrededor de la mesa, como él manifestó, como hermanos.
En su homilía citó al papa Francisco , diciendo que el Santo Padre no habla de proyectos y objetivos sino de sueños y deseos, y fruto de ello resaltó un pasaje de su oratoria: “Les propongo que, dialogando, compartiendo, encontrándonos y descubriendo lo que hay en lo más profundo de nuestros corazones, según lo que hoy nos dice Jesús en el evangelio, podamos hacer realidad los sueños y deseos que tenemos, para alcanzar a descubrir de ese modo el sueño y el deseo de Jesús para esta hora de la Iglesia de San Martín y vivirlo juntos.”
Antes de finalizar la celebración tomaron la palabra sacerdotes, diáconos, jóvenes, representantes laicos y religiosas que fueron expresándose y dándole la bienvenida que selló en un fuerte abrazo con cada uno de ellos, seguido de un enérgico aplauso de la gente que retumbó en todo el recinto.
Al término de la misa, en la plaza central la muchedumbre lo envolvió en un nuevo abrazo al cual no se negó, por el contrario, apretó aún más y saludó a cada uno entre sonrisas, mates y selfies donde su pedido a María de cercanía ya se estaba vivenciando.
Un nuevo obispo fue nombrado en la diócesis de San Martín, y el pueblo de Dios que lo esperaba expectante y ansioso se encontró con su Pastor y, sin saberlo, se encontró con un amigo.

