Secto informe del Observatorio de Tierras. Por Pablo Volkind, Tomás Parisi y Matías Oberlin.
En Neuquén, el 5,5% de la superficie provincial está en manos de capitales extranjeros, lo cual ubica a la provincia por debajo del límite que fija la Ley vigente (15%). Pero ese dato general esconde dos problemas. Por un lado, la provincia se encuentra por encima del promedio nacional. Por otro, esconde una realidad mucho más alarmante en dos departamentos clave: Lácar, donde más de la mitad del territorio pertenece a inversores foráneos, y Collón Curá, donde el control extranjero se concentra sobre un recurso estratégico —el agua— en las cercanías de la represa de Alicurá. Nombres como Ted Turner (herederos), la familia Sharp y los herederos de Herman Warden Lay, el fundador de Lay’s y PepsiCo, aparecen entre los dueños de decenas de miles de hectáreas.
Esto reubica en el centro del debate un interrogante que nos interpela desde hace 150 años: ¿de quién es la Patagonia? La pregunta no es retórica. Según datos relevados a nivel provincial, Neuquén tiene 9.152.139 hectáreas, de las cuales 504.041 están registradas a nombre de capitales extranjeros. El número, tomado en el conjunto de la provincia, ya es preocupante. Pero cuando se lo desagrega por departamento, el paisaje cambia radicalmente y aparece un patrón que debería encender todas las alarmas: la extranjerización no se distribuye de manera pareja, sino que se concentra con extrema intensidad en las zonas de mayores recursos y en áreas estratégicas de la provincia.
El ranking: catorce departamentos, una desigualdad evidente
Neuquén tiene catorce departamentos. El registro de tierras rurales permite ordenarlos de mayor a menor porcentaje de tierra extranjerizada, y el resultado es elocuente: hay un primer lugar que juega en otra categoría y un pelotón intermedio donde el fenómeno ya es significativo. La foto completa arroja el siguiente listado:
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Departamento |
Superficie total (ha) |
Superficie extranjera (ha) |
% extranjerizado |
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Lácar |
475.095 |
257.346 |
54,17% |
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Catán Lil |
539.730 |
60.131 |
11,14% |
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Collón Curá |
558.120 |
45.340 |
8,12% |
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Los Lagos |
355.910 |
23.732 |
6,67% |
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Confluencia |
644.602 |
36.021 |
5,59% |
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Huiliches |
383.224 |
17.757 |
4,63% |
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Ñorquín |
551.766 |
18.707 |
3,39% |
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Picunches |
594.925 |
19.546 |
3,29% |
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Aluminé |
459.309 |
10.034 |
2,18% |
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Zapala |
534.488 |
4.269 |
0,80% |
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Añelo |
1.200.184 |
8.384 |
0,70% |
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Picún Leufú |
426.155 |
2.679 |
0,63% |
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Minas |
596.740 |
84 |
0,014% |
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Pehuenches |
830.745 |
11 |
0,0014% |
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Total provincia |
9.152.139 |
504.041 |
5,51% |
Así se puede advertir que cuatro departamentos —Lácar, Catán Lil, Collón Curá y Los Lagos, todos ubicados en el corredor cordillerano y precordillerano de los lagos— concentran juntos más de 386.500 hectáreas en manos extranjeras, casi el 77% de todo el territorio extranjerizado de la provincia, pese a representar apenas el 21% de la superficie total de Neuquén.
El mapa de los capitales extranjeros
El desagregado por nacionalidad de origen del capital es, quizás, el dato más revelador de todos. No hay una «extranjerización» abstracta y difusa: hay países y capitales concretos que en lo fundamental provienen de las grandes potencias mundiales y tienen un liderazgo claro.
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Estados Unidos: aproximadamente 214.600 hectáreas en toda la provincia — el 42,6% de todo el territorio extranjerizado de Neuquén. Es, por lejos, el primer inversor extranjero en tierras neuquinas, con presencia dominante en Lácar (144.313 ha), Collón Curá (37.412 ha), Ñorquín (15.476 ha), Los Lagos (11.465 ha) y Huiliches (5.978 ha).
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España: cerca de 70.000 hectáreas (13,9% del total extranjerizado), concentradas casi por completo en Lácar (68.062 ha).
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Francia: alrededor de 55.400 hectáreas (11%), repartidas entre Catán Lil (32.668 ha), Picunches (19.488 ha) y Lácar (3.295 ha).
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Austria: cerca de 28.880 hectáreas (5,7%), sobre todo en Catán Lil (23.586 ha) y Huiliches (5.294 ha).
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Noruega: 25.405 hectáreas (5%), exclusivamente en Lácar.
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Italia: unas 22.340 hectáreas (4,4%), distribuidas entre Confluencia, Los Lagos y otros departamentos menores.
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Bélgica: cerca de 18.500 hectáreas (3,7%), repartidas en varios departamentos (Aluminé, Añelo, Catán Lil, Los Lagos).
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Alemania: 12.349 hectáreas (2,4%), todas en Lácar.
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Chile: unas 7.760 hectáreas, la mayoría en Collón Curá (7.551 ha)
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Reino Unido: 6.483 hectáreas, concentradas en Huiliches.
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Uruguay: 6.668 hectáreas, en Añelo.
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Brasil: 4.252 hectáreas, la mayor parte en Zapala.
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Dinamarca: 3.757 hectáreas, repartidas entre Aluminé, Ñorquín y Pehuenches.
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Además, hay 23.234 hectáreas registradas bajo la categoría «extranjera no informada»: tierra que las propias estadísticas oficiales reconocen como de titularidad foránea sin poder precisar el país de origen del capital, un vacío de información que en sí mismo es un dato preocupante sobre la trazabilidad de estas operaciones.
Tres datos sobresalen a partir de esta evidencia. El primero es la concentración: apenas tres países —Estados Unidos, España y Francia— explican más del 67% de toda la tierra extranjerizada de la provincia. Segundo, la correlación geográfica: el capital estadounidense, el más importante en volumen, no se dispersa de manera azarosa sino que repite un patrón de concentración en los departamentos cordilleranos de mayor valor hídrico y ambiental (Lácar, Collón Curá, Los Lagos, Ñorquín), el mismo corredor que lidera el ranking de extranjerización departamental. Y tercero, la escala de Lácar dentro del propio capital estadounidense: de las 214.600 hectáreas que Estados Unidos posee en toda la provincia, el 67% está concentrado en un solo departamento, lo que confirma que Lácar no es un caso más dentro de la extranjerización neuquina, sino el epicentro de un proceso que involucra a un puñado de familias y fortunas norteamericanas.
Lácar: más de la mitad del territorio en manos extranjeras
El departamento Lácar —donde se asienta San Martín de los Andes— tiene una superficie de 475.095 hectáreas. De ellas, 257.346 hectáreas, el 54,17%, pertenecen a capitales extranjeros. Es decir: más de la mitad de un departamento entero, con lagos, bosques nativos y una de las postales turísticas más codiciadas del país, no está bajo control de manos argentinas.
El desglose por nacionalidad del capital confirma quién manda en ese territorio:
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Estados Unidos: 144.313 hectáreas (30,37% del departamento)
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España: 68.062 hectáreas (14,32%)
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Noruega: 25.405 hectáreas (5,34%)
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Alemania: 12.349 hectáreas (2,59%)
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Austria: 3.824 hectáreas (0,80%)
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Francia: 3.295 hectáreas (0,69%)
Para dimensionar la magnitud: el ejido urbano de San Martín de los Andes —donde vive la enorme mayoría de la población del departamento— apenas ocupa 14.000 hectáreas, el 2,83% de Lácar. El territorio rural que rodea a la ciudad, es en gran parte terreno en disputa entre los desarrolladores locales, las comunidades originarias y un puñado de poderosos propietarios extranjeros que poseen inmensas superficies y disponen de vínculos políticos locales y en sus países de origen muy importantes. Al mismo tiempo, San Martín de los Andes atraviesa su décima emergencia habitacional en poco más de veinte años, en el marco de una matriz productiva fuertemente orientada al turismo, que incide directamente en los elevados costos de los alquileres y en las dificultades de amplios sectores para acceder a un lote o a una vivienda propia.
El relevamiento de las fracciones que rodean el río Collón Curá permite poner nombre y apellido a una parte importante de ese 30% de tierras en manos estadounidenses. Para ello hemos incorporado una nueva capa al mapa del Observatorio.
Al norte de esa zona, dos grandes fracciones figuran a nombre de herederos de las familias Sharp y Turner. Del lado oeste, tres herederos de la familia Sharp registran 70.711 hectáreas (14,34% del departamento), mientras que del lado este los herederos de la familia Turner poseen 32.778 hectáreas (6,64%). En conjunto, ambas propiedades suman cerca de 103.000 hectáreas, equivalentes a prácticamente el 21% de la superficie total del departamento Lácar. Se trata de dos grupos familiares que concentran una extensión territorial superior a cinco veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Si en Lácar el problema es la escala, en Collón Curá el problema es la estrategia. El departamento tiene 558.120 hectáreas, de las cuales 45.339 (8,12%) están en manos extranjeras, con Estados Unidos como principal protagonista: 37.412 hectáreas, el 6,70% del departamento, muy por encima de Chile (1,35%).
Pero el porcentaje, una vez más, no alcanza para dimensionar lo ocurrido en el departamento. Lo que revelan las imágenes es un patrón de apropiación que difícilmente pueda considerarse casual: el capital estadounidense no adquirió tierras en cualquier punto de Collón Curá, sino sobre los márgenes de uno de los cursos de agua más importantes de la región. El río Collón Curá constituye una arteria central de la cuenca, afluente del río Limay y, posteriormente, del río Negro, cuyas aguas terminan desembocando en el océano Atlántico.
Así se puede identificar “el triángulo de la extranjerización”: la familia Sharp al norte, Ted Turner —fundador de CNN— al noreste, y Herman Lay —fundador de Lay’s— al sur. El círculo se cierra río abajo. En la zona del embalse de Alicurá, donde se emplazan la represa y el puente Collón Curá sobre la Ruta Nacional 237, aparecen registros de propiedad de inmuebles ribereños vinculados a la Compañía de Tierras Sud Argentino S.A.U., la sociedad del grupo Benetton en Argentina. La presencia de la firma en este sector no es nueva: durante décadas fue titular de extensas superficies en la región y formó parte de la trama de concentración territorial que antecede a la configuración actual de estos espacios.
No es una coincidencia geográfica menor. Es, ni más ni menos, el control privado y extranjero de recursos estratégicos en un país donde ese mismo recurso debería estar, como mínimo, bajo un régimen de control estatal.
Lo que revelan estos datos no es un fenómeno aislado de compraventas privadas sin mayor trascendencia. Es la consolidación, hectárea por hectárea, de un mapa donde los grandes lagos, los cursos de agua, las zonas linderas a infraestructura energética estratégica y los territorios de mayor valor ambiental de Neuquén terminan bajo el dominio de fortunas extranjeras, mientras las comunidades locales y los pueblos originarios que históricamente habitaron estas tierras, quedan relegados a fracciones cada vez más marginales del territorio.
Otra conclusión relevante surge al observar el valor fiscal asignado a estas tierras. Las valuaciones tributarias no necesariamente reflejan la importancia territorial, ambiental o estratégica. En zonas donde se concentran grandes extensiones, cursos de agua, infraestructura energética y paisajes de alto valor económico, los registros fiscales pueden mostrar cifras desconectadas de la verdadera relevancia de esos territorios. Como consecuencia, la carga impositiva aparece desproporcionadamente baja en relación con la escala de las superficies involucradas y con el valor estratégico de los espacios que ocupan. Un caso alcanza para ilustrar: las tierras controladas por la Compañía del Sud Argentino (Benetton) que nombramos arriba totalizan 168 hectáreas de tierra ribereña. La cuota de tributación al fisco neuquino es de poco más de 8200 pesos, es decir, el valor de tres saché de leche.
La pregunta que dejan estos números no es jurídica ni catastral sino política: ¿qué soberanía real tiene un Estado sobre sus recursos cuando poderosos capitales extranjeros controlan zonas estratégicas?
