Jonathan Irala, jugador del Midland que milita en la Primera C, contó un espantoso hecho que le tocó vivir con la policía por un error.
La violencia policial casi se cobra la vida de otro jugador de fútbol del ascenso, a tres meses de cumplirse un año del crimen de Lucas González a manos de la policía de Buenos Aires, un jugador de Midland contó la pesadilla que le tocó vivir cuando un patrullero lo detuvo en Avellaneda sin ningún motivo y fue agredido para luego ser detenido por «portación de rostro».
Jonathan Irala, de 22 años, dio detalles de su pesadilla al periodista Julián Leiras: «Estaba esperando a mi compañero en la Plaza Alsina de Avellaneda como siempre lo hago antes de ir para el club. En ese momento se me acercó un patrullero y me dice: ‘Vos estabas haciendo de trapito’. Lo cual me sorprendió y le respondo que ‘Yo no estaba haciendo nada, sólo espero un compañero para ir a jugar, mire como estoy vestido del club’. A lo que el oficial me replica: ‘Vos estabas haciendo de trapito, te vimos para las cámaras», señaló el defensor.
«Me empiezan a revisar las cosas, que claramente es la indumentaria y las cosas que uso para jugar. Me tiraron todo arriba del auto y me preguntaron: ‘¿Qué tenés ahí? ¿Esto es qué es?’. Yo les intentaba explicar que era lo que uso en cada partido. Me trataron de mentiroso y ahí me dijeron que los acompañe. No entendía el por qué, quise llamar a un compañero. Me restringieron el celular y no me permitieron llamar a nadie. Pensaban que los podía llegar a grabar y me pegaron para meterme en el patrullero», explicó sobre el momento que le tocó vivir.
La pesadilla de Irala estuvo lejos de terminar en el corto plazo: «Pedía por favor realizar una llamada para avisar al club, a mi familia para que sepan dónde estoy, pero no me dejaron. Me quedé en un rincón esperando. Me llaman por mi apellido a una cabina ahí me dicen: ‘Firma todo esto y te podes ir’. Quería saber que firmaba, lo cual pregunté si podía leer. No me lo permitieron. «Vos firmá y andate», fue lo único que recibí», detalló el joven tras 3 horas de padecer al accionar policial

«Jamás me pidieron disculpas, solamente me acusaban de trapito. Intentaba explicarles que yo soy jugador. Me estaba yendo a jugar, nada más. Pero no me pidieron perdón, nada», contó el defensor que busca una respuesta a lo sucedido para que a nadie le tocopasar por algo similar: «Quiero hacer algo y que esto no quede en la nada. Espero que se haga justicia, no puede ser que un policía te detenga sin razón».
