El fanático impidió lo que podría haber significado una jugada de peligro para el equipo capitalino en un partido más que difícil ante el Marsella de Jorge Sampaoli. La bronca de Messi.
Durante el clásico de Francia entre París Saint-Germain y Olympique Marsella, que terminó 0-0 en el Stade Velodrome por la fecha 11 de la Ligue 1, se dio una situación insólita que tuvo como protagonista a Lionel Messi: es que cuando el argentino, a los 72 minutos de juego, comandaba un ataque clarísimo para PSG, un fanático saltó al campo de juego e interrumpió su jugada a pocos metros del arco rival.
Cuando el astro del fútbol mundial se acercaba al área desde la derecha y buscaba distintas opciones de pase para buscar abrir el marcador del partido, el hincha lo encaró desde atrás y, mientras Messi estaba a punto de descargar, se cruzó con el hincha y automáticamente frenó el ataque, que podría haber sido de peligro para el equipo de Mauricio Pochettino.
El hombre se le acercó a Leo y le llegó a tocar el hombro, pero rápidamente intervinieron los agentes de seguridad para retirarlo del campo de juego. El rosarino intentó evitar la situación debido a que tuvo que cortar una jugada clara en medio de un clásico muy complejo para los parisinos, que se dificultó aún más por la expulsión a los 56 minutos de Achraf Hakimi a instancias del VAR.
El partido fue una verdadera caldera para PSG. Los hinchas del Marsella, catalogados como los más pasionales de Francia y hasta de Europa, por lo que los comparan con las hinchadas de Sudamérica, fueron muy hostiles durante todo el partido, especialmente contra Messi y Neymar.
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El brasileño y el argentino fueron los más silbados cuando los altavoces anunciaron las formaciones del partido y, además, cada vez que iban a ejecutar un tiro de esquina, tenían que ser cubiertos por la seguridad debido a los proyectiles que lanzaban los fanáticos del equipo dirigido por Jorge Sampaoli.
Producto de los incidentes en torno al encuentro, la Policía detuvo a 21 personas y hubo nueve integrantes de las fuerzas heridos. Los mayores altercados se produjeron durante la primera parte del encuentro, cuando cientos de personas intentaron entrar en el estadio pese a que las puertas ya estaban cerradas, lo que necesitó la intervención de las fuerzas del orden, que utilizaron gases lacrimógenos.
Con respecto a los incidentes, después del partido, el capitán y número 10 del equipo local, Dimitri Payet, criticó el lanzamiento de diversos tipos de proyectiles desde las tribunas: «No se puede decir que a esas personas les guste el OM y que sean aficionados de este club porque nos pueden penalizar».
Con este empate, el París sigue primero en la Ligue 1 con 28 puntos, con siete de ventaja con su inmediato perseguidor, el Lens. El próximo viernes abrirá la fecha 12 frente a Lille, el último campeón, a partir de las 16 en el Parque de los Príncipes.
