Muchos goles y poco juego en Kazan. Francia ganó desde la potencia física. El fin de la vanidad del deseo sin trabajo. Mbappé fue la figura con dos goles y una gran actuación.
La selección Argentina se quedó en el camino ante la poderosa selección de Francia, que lo derrotó 4-3 en los octavos de final del Mundial de Rusia en un partido lleno de emociones disputado en el Arena Kazán.
El equipo de Didier Deshcamps, destrozó los sueños argentinos de la revancha del 2014 y se metió en los cuartos de final de la Copa, gracias a un nivel superlativo de Kylian Mbappé. Ahora, aguardará al ganador del cruce entre Portugal y Uruguay.
Los dirigidos por Jorge Sampaoli, después de una primera etapa para el olvido en el que el rosarino Ángel Di María sacó de la galera el empate con soberbio remate de afuera del área, tras el penal convertido por Antoine Griezmann, no supieron sostener la ventaja que sacaron en el arranque del complemento.
Fue una aparición de Gabriel Mercado, a los tres minutos del segundo tiempo, la que puso al frente 2-1 a la Argentina e ilusionó con dar el golpe ante uno de los candidatos al título.
Pero la velocidad de la ofensiva del conjunto francés le permitió remontar el resultado por intermedio de una volea de Benjamin Pavard, una individualidad de Mbappé y un contragolpe coronado por el mismo delantero.
Sobre el final y con todo resuelto, Sergio Agüero metió un cabezazo a pase de Messi para devolver la esperanza, que se perdió con el pitazo final del árbitro iraní Alireza Faghani.
La Selección argentina cierra definitivamente el ciclo de un grupo de jugadores que lo llevó a tres finales consecutivas en torneos importantes de mayores (Mundial 2014, Copa América 2015 y Copa Centenario 2016), sin poder aprovechar la oportunidad de ganar un certamen desde 1993.
Minutos después de la derrota, el primero en bajarse fue Javier Mascherano, de lo mejor en el equipo argentino en estos partidos. Confirmó que a partir del domingo será un hincha más.
