En su primera entrevista pública en casi dos meses, el diputado nacional explicó los motivos de su reunión con Peter Thiel, cuestionó el RIGI y advirtió que la Argentina «se está convirtiendo en un laboratorio» para el desarrollo de tecnologías sin regulación ni marcos éticos.
Luego de casi dos meses sin brindar entrevistas ni realizar declaraciones públicas, el diputado nacional Juan Grabois habló este martes en Radio Con Vos y se refirió por primera vez a la reunión que mantuvo con el empresario y referente de Silicon Valley, Peter Thiel. Durante la entrevista, explicó los motivos del encuentro, reivindicó la importancia de dialogar con los principales actores del poder tecnológico mundial y alertó sobre el rumbo que, a su entender, está tomando la Argentina.
Consultado sobre las críticas que recibió por reunirse con Thiel, Grabois defendió la decisión y aseguró que comprender el debate tecnológico actual es una tarea central.
«Comprender este debate y lo que está pasando es lo más importante en este momento histórico. Perderse la oportunidad, si la tenés, de interactuar con el principal intelectual orgánico y además miembro de la élite de Silicon Valley es una estupidez astronómica», afirmó.
En esa línea, rechazó que el encuentro contradiga su trayectoria política y sostuvo que «uno tiene que saber reunirse con el más humilde de los cartoneros y con la más alta alcurnia internacional» para entender cómo funcionan los espacios de poder.
La influencia del Vaticano en el encuentro
Grabois también reveló que la reunión fue gestionada por personas vinculadas al Vaticano, en el marco de la publicación de una nueva encíclica impulsada por el papa León, documento que, según explicó, cuestiona el modelo tecnológico promovido por sectores de Silicon Valley.
Según el dirigente de Argentina Humana, el objetivo era conocer la reacción de referentes como Thiel frente a un texto que plantea una fuerte crítica al aceleracionismo, la desregulación y el transhumanismo.
«El Papa León plantea que ese modelo va en contra del bien común, de la justicia social y de los principios básicos de la doctrina social cristiana. Hay que enfrentarlo, ralentizarlo y regularlo», sostuvo.
«Argentina se está convirtiendo en un laboratorio»
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue su visión sobre el rol que ocupa la Argentina dentro de la disputa global por el desarrollo tecnológico.
Grabois aseguró que existe una «cruzada existencial y geopolítica» impulsada por la élite de Silicon Valley y advirtió que el país se está transformando en un «laboratorio» para ese proyecto.
En ese sentido, vinculó esa estrategia con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como un esquema que combina «saqueo y entrega» con la posibilidad de desarrollar tecnologías sin controles ni marcos éticos.
El diputado cuestionó la posibilidad de que, bajo ese régimen, se instalen proyectos vinculados a inteligencia artificial, biotecnología o sistemas militares sin una regulación adecuada.
Críticas al «paradigma tecnocrático»
Durante la entrevista, Grabois afirmó que la Argentina se está convirtiendo en la «cabecera de playa del transhumanismo y el aceleracionismo», corrientes que dijo combatir desde hace años junto al fallecido papa Francisco.
Además, destacó la importancia de la nueva encíclica de León, a la que definió como uno de los documentos más profundos sobre el impacto social, político y espiritual del desarrollo tecnológico.
Para el dirigente, ese texto ofrece una crítica de fondo al rumbo que están tomando los medios de producción tecnológicamente avanzados y debería ser leído por quienes buscan comprender las transformaciones actuales.
«Hay una nueva guerra fría»
En el tramo final de la entrevista, Grabois vinculó el debate tecnológico con la geopolítica internacional y aseguró que el mundo atraviesa una nueva etapa de confrontación global.
«Lo que estamos viendo es un eco de la nueva guerra fría. No somos conscientes de la gravedad y la profundidad de los cambios que están existiendo», expresó.
Finalmente, sostuvo que la Argentina y América Latina deben construir soberanía sobre sus recursos estratégicos y advirtió que no puede dejarse exclusivamente en manos de la ultraderecha el vínculo con las grandes élites tecnológicas.
«Nuestros hijos y nuestros nietos nos van a juzgar por cómo abordamos este fenómeno y por cómo enfrentamos las consecuencias del desarrollo de los medios de producción tecnológicamente avanzados», concluyó.
