Kristalina Georgieva recorrió el principal yacimiento de YPF junto a Luis Caputo y destacó el potencial exportador del sector energético. La visita expuso el respaldo del Fondo a la estrategia oficial, basada en petróleo, gas y minería, pese a que el propio organismo admitió que amplios sectores de la economía continúan sin recuperarse.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, profundizó este martes su visita oficial a la Argentina con una escala en Vaca Muerta. Acompañada por el ministro de Economía, Luis Caputo, recorrió el yacimiento Loma Campana, uno de los proyectos más importantes de YPF en Neuquén. La imagen reflejó el respaldo del organismo internacional a la estrategia económica del Gobierno, que apuesta gran parte de su plan a la generación de dólares mediante la explotación de recursos naturales.
La delegación fue recibida por el presidente de YPF, Horacio Marín, quien expuso las proyecciones del desarrollo no convencional. Según las estimaciones oficiales, el complejo energético podría aportar entre u$s11.000 millones y u$s15.000 millones anuales en exportaciones, una cifra que la administración de Javier Milei considera clave para fortalecer las reservas y sostener el programa acordado con el FMI.
La recorrida llegó después de la reunión que Georgieva mantuvo con Milei en la Casa Rosada y de un encuentro previo con Caputo. El itinerario también incluyó conversaciones con representantes sindicales del sector petrolero, en una visita que buscó mostrar el potencial de Vaca Muerta como uno de los pilares del esquema económico oficial.
El interés del FMI por el sector energético volvió a dejar en evidencia la dependencia del Gobierno respecto de un puñado de actividades exportadoras para obtener divisas, mientras el consumo, la industria, la construcción y buena parte del mercado interno continúan con dificultades para recuperar dinamismo.
Durante una conferencia de prensa junto a Caputo, Georgieva reconoció que la expansión de la economía argentina permanece concentrada en pocos sectores. «Este era el tema principal de debate, tenemos un fuerte desempeño en petróleo, gas y minería, y ese desempeño fuerte está arraigado en la mejora en la confianza de la economía argentina. Es más difícil, quizás, elevar la economía en sectores como la construcción, los servicios y la logística y por ende, el foco del Gobierno en términos de reformas y de respaldo dentro de la capacidad limitada del Gobierno debe dirigirse allí», afirmó.
Las declaraciones expusieron una de las principales debilidades del programa económico. Incluso el propio FMI reconoció que la recuperación no logró extenderse al conjunto de la actividad productiva y que las pequeñas y medianas empresas continúan entre las mayores preocupaciones por su peso en la generación de empleo.
La titular del organismo también sostuvo que resulta necesario mejorar las condiciones de financiamiento para las empresas. En ese sentido, señaló que el sistema bancario debe ampliar el acceso al crédito y avanzar en el desarrollo del mercado de capitales. Además, advirtió que algunas entidades financieras acumularon préstamos en mora, un factor que condiciona la capacidad de expandir el financiamiento productivo.
En paralelo, Georgieva descartó que los principales riesgos del programa se encuentren en el escenario político de cara a las elecciones de 2027 o en la capacidad de pago del Estado nacional. Según explicó, el Fondo observa con atención la evolución de las reservas internacionales, el frente fiscal y el desempeño de los sectores productivos.
La agenda de la funcionaria también incluyó una reunión reservada con un grupo de empresarios. Participaron referentes de los sectores financiero, energético, siderúrgico, tecnológico e inmobiliario, quienes intercambiaron opiniones sobre la marcha de la economía, la actividad, el empleo, el consumo y el sistema tributario.
La visita de Georgieva a Vaca Muerta dejó un mensaje político claro. El FMI volvió a respaldar el rumbo económico de Milei y ubicó a la energía y la minería como los principales motores del crecimiento. Sin embargo, el propio organismo admitió que ese esquema todavía no consiguió trasladar sus beneficios al resto de la economía, donde la construcción, los servicios, la logística y las pymes permanecen entre los sectores más golpeados.
