En las vísperas de las elecciones, este jueves por la noche se llevó a cabo el ultimo debate entre candidatos en un clima de mucha tensión
El último debate televisivo previo a la elección presidencial de Brasil del domingo tuvo, hasta pasada la medianoche, una atmósfera de dramaturgia en la cuna de una de las productoras de teleseries más grandes del mundo, la TV Globo, en el que siete candidatos representaron a sus personajes con agresividad en la recta final de la campaña.
La TV Globo, la institución responsable de gran parte de la educación sentimental brasileña, le hizo honor a su principal producto, las telenovelas, con las que supo ingresar -como mayor productora- a los Guiness Records años atrás.
Fue el escenario de un tenso debate televisivo de cara a la que será la novena elección directa a presidente de Brasil desde la recuperación democrática en 1985.
El debate sólo empezó luego de la novela Pantanal, la misma que Lula citó días atrás en un discurso en el que dijo que lloraba cuando la veía porque apunta a una temática ambiental, una de las principales críticas que se le formulan desde dentro y fuera de Brasil a la gestión de Bolsonaro.
En el debate participaron también Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, tercero en las encuestas, Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB), Soraya Thrnokie, del derechista Unión Brasil, Felipe Dávila, del Partido Novo, y Padre Kelmon, del Partido Trabalhista Brasileño (PTB).
Los ojos en la previa estuvieron puestos en el padre Kelmon, quien fue acusado por casi todos los candidatos de «laranja» (naranja), expresión que alude a quien está en lugar de otro, en este caso de Roberto Jeferson, de su partido, quien fue preso y es próximo a Bolsonaro.
Kelmon sería la marioneta del reo y terminó siendo un ‘sparring’ funcional a Bolsonaro durante el debate. En el detrás de escena, se los vio muy próximos y eso azuzó las sospechas de que estaban juntos.
El tono de Bolsonaro fue más agresivo durante los momentos de mayor audiencia del debate.
Durante sus intervenciones, Bolsonaro fue cuestionado por el resto por haber permitido en el Congreso el llamado presupuesto secreto que domina el bloque llamado Centrao en el Congreso y dijo que «no controla lo que pasa en Petrobras» debido a que no es un «dictador».
Además, fue cuestionado por Tebet sobre el cuidado del ambiente y el presidente vinculó las críticas a su política hacia la Amazonia como un ataque al agronegocio. «El agronegocio me ama», sostuvo el presidente. En cambio, la senadora le imputó ser responsable de «la mayor deforestación de los últimos 15 años».
Lula por su parte, aprovechó su tiempo y los diálogos para defender su legado como el mayor gobierno de inclusión social como cuando Gomes le endilgó que el modelo del PT permitió la concentración de renta.
«Ciro, vos estás nervioso, viviste mi gobierno como el mayor gobierno de conquista social de la historia en el que todos ganaron dinero», subrayó el dirigente del PT.
El debate de Globo es el último gran momento antes de la veda de propaganda en medios de comunicación: los candidatos participarán de caminatas el viernes y sábado pero sin poder realizar grandes actos para prepararse para la votación del domingo.
