El entendimiento alcanzado entre La Libertad Avanza y el PRO en territorio bonaerense generó dudas sobre el posible rol de la UCR dentro de ese esquema, cuyos detalles aún no se han dado a conocer. En el histórico partido radical conviven distintos sectores con posturas difíciles de armonizar, aunque, según revelaron los presidentes de las fuerzas amarilla y violeta, ya existen diálogos con varios intendentes de la boina blanca.
La interna de la UCR bonaerense dejó una situación particular tras los comicios partidarios del año pasado. En medio de denuncias cruzadas por presuntas irregularidades, se optó por una conducción compartida entre el espacio de Martín Lousteau y el sector liderado por Maximiliano Abad.
Desde el ala cercana a Lousteau, el resultado de esa negociación fue visto como un avance dentro del esquema provincial. Confían en poder contrapesar las intenciones —que se suponen conocidas por todos— de Abad y su aliado Miguel Fernández, quienes tendrían la intención de cerrar filas con el oficialismo.
Sin embargo, estas no son las únicas corrientes internas. Facundo Manes también decidió abrirse del aparato tradicional del partido, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podrían surgir más divisiones que compliquen la estrategia nacional de los radicales de cara a octubre.
Uno de los referentes históricos del partido, Ricardo Alfonsín, opinó que «si querés hacer radicalismo, tenés que pelear desde afuera». El exdiputado renunció a la UCR el año pasado y actualmente forma parte de un nuevo frente bonaerense que, aunque no aspira a ganar, busca incidir en el equilibrio de fuerzas en el Congreso. Según su mirada, el oficialismo cuenta con el respaldo activo del PRO y del radicalismo oficial.
Para Alfonsín, la gran meta en estos comicios es asegurar que ingresen «más diputados progresistas que los que puede poner la derecha. Y cuando hablo de la derecha, me refiero no solamente a La Libertad Avanza, que en todo caso es la ultraderecha. Me refiero también al PRO, que cada vez se corre más hacia ese extremo. Me refiero a los votos, a los legisladores que puede poner la Unión Cívica Radical, que perseveran en el error que cometieron en el 2015 de transformarse en una fuerza que expresa la derecha en la Argentina, y algunas fuerzas que integran Encuentro Federal».
Según su análisis, los dirigentes que han liderado la UCR «la han llevado a esas posiciones. Es decir, han dejado de ser radicales», porque considera que cualquier partido debe anteponer sus ideas, principios y valores por sobre alianzas tácticas. Desde 2015, argumenta, la UCR defendió «programas que nada tienen que ver con nuestra razón de ser, expresando a sectores de la sociedad que pueden ser muy respetables, pero que no son los que nosotros nacimos para representar».
El referente también advirtió que si todavía no hubo un acuerdo formal entre la UCR y Javier Milei es porque el presidente no ha querido avanzar con ese pacto. No obstante, anticipó posibles alianzas en provincias como Córdoba, Corrientes —donde los contactos siguen activos—, y Mendoza, donde Alfredo Cornejo debe enfrentar al ascendente Luis Petri, como ya ocurrió anteriormente en Chaco.
Desde el Frente Amplio por la Democracia, una coalición que incluye a espacios como Libres del Sur y FORJA, no descartan acercarse a Unión por la Patria. La posibilidad de confluir con Facundo Manes parece más lejana, ya que Alfonsín criticó a su círculo por cuestionarlo tras su renuncia, aunque hoy, según señaló, adoptan posturas similares a las suyas.
Por último, Alfonsín lanzó fuertes críticas contra el PRO, con quien la UCR compartió una coalición hasta hace poco más de un año. A su juicio, el macrismo «no pone ningún límite, ni siquiera el límite que debería imponer por el autorrespeto. Las cosas que (Milei) le ha dicho al PRO, bueno, deberían ser un obstáculo para que se conforme una alianza» entre ambos espacios. «Si no te respetan, no te respetan, ¿y qué creen, que después va a ser distinto? Va a ser igual».
