Fueron detenidos gracias a una investigación de la DDI de San Isidro de la Policía Bonaerense. Se los acusa de haber facilitado la fuga de la banda, transportándolos en lancha hacia Uruguay.
Recientemente, detectives judiciales y la policía bonaerense identificaron y detuvieron a dos presuntos miembros de la banda que planeaba robar la sucursal San Isidro del Banco Macro. La banda había excavado un túnel de al menos 150 metros con el objetivo de apoderarse de un botín de 30 millones de dólares.
Según fuentes cercanas a la investigación, los detenidos son Alejandro Rosendo López y Alan Daniel Lorenzo Rodríguez. Lorenzo Rodríguez es uruguayo y presuntamente está vinculado a la barra brava del club Nacional de Montevideo. Rosendo López, residente en Villa Paranacito, Entre Ríos, habría facilitado el traslado de los miembros de la banda entre Uruguay y Argentina.
Lorenzo Rodríguez fue identificado a través de huellas encontradas en un depósito alquilado por la banda en Chacabuco 535/547, el lugar desde donde comenzaron a cavar el túnel que llevaba a las cajas de seguridad del banco, ubicado en Chacabuco 444, en el casco histórico de San Isidro.
El túnel fue descubierto el miércoles pasado, y la investigación quedó a cargo de la fiscal Carolina Asprella, el fiscal general adjunto Patricio Ferrari, y el fiscal general de San Isidro, John Broyad, con el apoyo de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte I y la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) local. El juez de Garantías Ricardo Costa está a cargo del caso.
En el depósito de Chacabuco 535/547, la policía halló un mapa satelital de la zona y planos que aparentemente correspondían a la sucursal bancaria que la banda planeaba robar. Los planos incluían detalles sobre los sensores del sistema de alarmas del banco, lo que evidencia la planificación detallada de la organización criminal. Se estima que el botín pretendido era de 30 millones de dólares.

También se encontraron fotografías y anotaciones sobre la distancia entre la sucursal bancaria y el depósito alquilado para la operación.
El túnel, de al menos 150 metros de largo y 4,5 metros de profundidad, estaba revestido con madera. En algunas partes, la altura era de 1,20 metros, lo que hacía difícil respirar debido a la falta de oxígeno. En ciertos tramos, era necesario avanzar arrastrándose, según un detective.
La investigación que llevó al descubrimiento del túnel comenzó de manera fortuita el martes pasado, cuando el proveedor de Berni, un local gastronómico cercano al banco, escuchó un ruido extraño debajo de su camioneta. Al investigar, encontró una varilla de hierro sobresaliendo de los adoquines, lo que llamó la atención de los comerciantes locales.
Los comerciantes, al no poder retirar la varilla, la doblaron para evitar accidentes y pidieron al personal de seguridad del banco que señalizara el área. Un análisis técnico de las alarmas del banco no detectó anomalías, pero se notificó a la comisaría 1ª de San Isidro. A las 20, un patrullero comenzó a vigilar preventivamente el área.
El miércoles, se comunicaron con la Subsecretaría de Obras Públicas de la Municipalidad de San Isidro, que decidió romper la calle para investigar la varilla. Se descubrió que estaba conectada a un túnel que comenzaba en el depósito de Chacabuco 535/547. Después de más de 12 horas de trabajo, se encontraron colchones y bolsas plásticas en el galpón, lo que indicaba que la banda había estado alojándose allí.

